Artículo Original

Modificaciones de oclusión en niños tratados con Activador Abierto Elástico

Maiyelín LLanes Rodríguez1, Suami González Rodríguez2, Lucía Delgado Carrera3, Lena Torres Armas4

Resumen

Introducción. En edades tempranas es posible conseguir cambios en la oclusión dentaria al utilizar aparatos de Ortopedia funcional de los maxilares en pacientes con maloclusión. Objetivo. Describir las modificaciones de la oclusión en niños tratados con Activador Abierto Elástico. Facultad de Estomatología, 2015 a 2017. Material y Método. Estudio cuasiexperimental. El universo lo constituyó 19 niños de 6 a 12 años que usaron durante un año el Activador Abierto elástico de Klammt. Se realizó examen bucal al inicio y al año del tratamiento. Los resultados se presentaron en tablas y gráficos. Resultados. En niños clase II se redujo el grado de distoclusión; promedio de 1,98 mm en la molar y 1,83 mm en la canina. Disminuyó el resalte de 6,05 a 3,21mm y el sobrepase con un promedio de 2,19 mm. En clase III se incrementó el resalte 1,80 mm, el sobrepase 0,30mm. Se detectó correlación inversa y significativa al inicio entre el resalte y la magnitud de la maloclusión y al final la correlación fue menos significativa. Conclusiones. El activador abierto elástico modificó la oclusión en niños clase II y clase III, los cambios más significativos se produjeron en las clases II en la relación molar y resalte.

Palabras clave: oclusión dentaria/ Activador Abierto Elástico de Klammt/ clasificación de Angle/relación molar/ relación canina/ resalte/sobrepase


Original Article

Abstract

Introduction: In early ages, it is possible to obtain changes in dental oclussion by using functional orthopedic devises in both maxillaries in patients with malocclusions.

Objectives: To describe the modifications of the oclussion in kids treated with Open Elastic Activator. Dentistry Faculty 2015 to 2017.

Material and Method: Semi-experimental study. The study was carried out with 19 kids from 6-12 years old who used Klammt's Open Activator for a year. Bucal examination was performed at the begining of the study and after a year. Results were presented in charts and graphics.

Results: In class II kids the grade of distoclussion was reduced an average of 1,98 mm in molar and 1,83 canine. The overjet decreased from 6,05 mm yo 3,21 mm and the overpass an average of 2,19 mm. In class III kids the overjet increased 1,8 mm, the overpass 0,30 mm. An inverse and significant correlation was detected at the begining of the study between overjet and the magnitude of the maloclussion and at the end was less significant.

Conclusions: The Elastic Open Activator modified the oclussion of class II and class III kids. The most relevant changes were produced in class II kids, taking under consideration the molar relation and overjet.


Facultad de Estomatología, Universidad de Ciencias Médica de La Habana, “Raúl González Sánchez”
2015-2017

  1. Especialista 2do grado en Ortodoncia, Máster en salud bucal comunitaria. Profesora Auxiliar, Departamento de Ortodoncia, Facultad de Estomatología Raúl González Sánchez. Teléfono: 5283 12 97. Correo: mayelin.llanes@infomed.sld.cu
  2. Especialista de primer Grado en EGI, Especialista de primer Grado en Ortodoncia, Máster en Urgencias Estomatológicas. Departamento de Ortodoncia, Facultad de Estomatología Raúl González Sánchez. Teléfono: 54390675. Correo: suamiglez@infomed.sld.cu
  3. Especialista 2do grado en Ortodoncia, Máster en salud bucal comunitaria. Profesora Asistente, Departamento de Ortodoncia, Facultad de Estomatología Raúl González Sánchez. Teléfono: 52542985. Correo: lucd@nauta.cu
  4. Especialista de Primer grado en Ortodoncia. Máster en Urgencias Estomatológicas. Profesor Asistente. Facultad de Estomatología, Cuba Teléfono: 78774691. E mail lenatorres@infomed.sld.cu

No existe conflicto de interés entre las autores.

Introducción

El término oclusión ha sido definido como la relación estática del contacto morfológico dental. Posteriormente se consideró como la relación de contacto de los dientes en función y parafunción. Sin embargo, estas breves definiciones quedan demasiado limitadas para poder emplearlas como normas básicas en la práctica. Las explicaciones más complejas evolucionan a conceptos o modelos de oclusión que reflejan las preferencias o conveniencias clínicas. Bajo este punto de vista los conceptos de oclusión deben incluir la idea de un sistema integrado por unidades funcionales que comprenden los dientes, las articulaciones y los músculos de la cabeza y el cuello 1.

El sistema masticatorio, actualmente denominado Sistema Estomatognático, es una entidad fisiológica y funcional perfectamente definida. Este coordinado sistema funciona como tal, no sólo en el acto masticatorio, sino también en la deglución, respiración, fonación y postura (de la mandíbula, lengua e hioides). La actividad funcional es producida por la acción de los músculos, guiados por los impulsos nerviosos, es decir, por el mecanismo neuromuscular, y con la participación de los otros elementos: dientes, periodonto y articulación temporomandibular (ATM) 2.

En los últimos años la Ortopedia Funcional de los Maxilares es una modalidad dentro de los tratamientos que se aplican para conseguir una posición normal entre el maxilar y la mandíbula. Esta terapia induce cambios en la posición, dinámica y postura de los maxilares, lo que activa convenientemente el sistema neuromuscular. Los nuevos cambios provocados por los aparatos de esta filosofía, corrigen las funciones orofaciales, además influyen en el sistema neuromuscular que comanda el desarrollo maxilofacial proporcionando un tratamiento ideal 3, 4.

La Ortopedia Funcional de los Maxilares contribuye a la reeducación postural del aparato masticatorio. El objetivo principal del tratamiento funcional es lograr un equilibrio entre las fuerzas musculares que rodean las arcadas dentarias, por lo que está encaminado a determinar la causa de los trastornos funcionales, eliminarlos lo más temprano posible y rehabilitar al individuo, para evitar que las alteraciones estructurales y funcionales se perpetúen 5.

La Ortopedia Funcional de los Maxilares fue introducida en el mundo de la Ortodoncia oficialmente en 1936 por Andresen y Haulp, bajo el concepto de ser una alternativa diferente en el tratamiento de las maloclusiones. Esta filosofía de tratamiento fue objeto de profundos apasionamientos tanto de adherentes como de opositores. Se desarrolló principalmente en Europa y fue trasladada a América por profesores de la talla de Egil Harvold, Rolf Frankel, Hans Bimler, desde la mitad del siglo pasado. En aquellas épocas la posibilidad de ejercer influencia sobre el crecimiento de un paciente era descartada en la medida que se aceptaba que éste respondía a una programación genéticamente determinada. Hallazgos posteriores como la teoría de la matriz funcional de Moss, la teoría de crecimiento de Petrovic, los estudios de Woodside en la Universidad de Ontario en el Canadá mostraron nuevas posibilidades para el uso racional, ya no solamente intuitivo, de esta terapia6.

Un aparato funcional es aquel que modifica la postura de la mandíbula, manteniéndola adelantada o abierta y adelantada. Las presiones generadas por el estiramiento de los músculos y tejidos blandos, se transmiten a las estructuras dentales y esqueléticas, movilizando los dientes y modificando el crecimiento. Emplean fuerzas de las propias funciones dinámicas del organismo siendo el aparato un mero trasmisor de las fuerzas generadas por la musculatura durante las funciones, rehabilita las funciones alteradas y aumenta la actividad muscular, lo que induce cambios en el crecimiento y desarrollo de los maxilares 7.

Los aparatos removibles que se conocen con el nombre de aparatos funcionales tienen en común el que utilizan la propia función de la musculatura estomatognática, cuyo equilibrio tratan de restablecer como medio terapéutico para mover la dentición. Los aparatos funcionales son, por definición, mecanismos que se sirven de la función para mejorar el fisiologismo oral y la posición dentaría. En este sentido, son meros transmisores de fuerzas que proceden de la acción muscular y hacen llegar hasta los dientes; es el propio diseño mecánico el que provoca la reacción muscular y el aparato se convierte en inductor de la acción deformante y a su vez, en vehículo capaz de recoger las fuerzas funcionales depositándolas sobre la dentición 7.

El origen de la fuerza proviene de la deformación de la musculatura. El aparato afecta la posición muscular y al deformarla crea unas presiones que se transmiten a la dentición. La energía proviene de la alteración del fisiologismo masticatorio, por lo que ejerce fuerzas fisiológicas bien aceptadas por los tejidos peridentarios 7.

De acuerdo con la hipótesis de Andreasen y Haupl, el activador es efectivo para estimular la actividad muscular y potenciar el desarrollo óseo. La presencia del aparato induce una readaptación muscular que influye en el crecimiento de los maxilares. La propulsión de la mandíbula obliga a la hiperextensión de los músculos elevadores, que es el origen del estímulo funcional y de la acción muscular sobre el marco esquelético. El efecto clínico más importante en el tratamiento de las clases II es la esperada respuesta adaptativa a nivel de los cóndilos. El cóndilo, según esta hipótesis, crecerá para mantener la relación de la mandíbula con la fosa glenoidea y la integridad anatómica. Los músculos, por otro lado, reaccionan ante la dislocación de la articulación con una contracción isométrica; al impedir el bloque de acrílico el regreso de la mandíbula a relación céntrica, los músculos se contraen sin acortar su longitud. La energía desarrollada por la musculatura se transmite a través del aparato a la dentición; la acción reactiva de los músculos masticatorios tenderá a retruir la arcada superior y a protruir la arcada inferior 7.

Múltiples dispositivos han sido utilizados desde el primer aparato funcional empleado por Robin en 1902: su Monoblock. A partir de este, los diseños fueron más variados y sencillos. El Activador Andresen-Haupl, el Modelador Elástico de Bimler 8,9,, el Bionator de Balter 10, el Activador Abierto Elástico de Klammt (AAE)11 el Regulador de Función de Frankel 12, el Activador de Buño LS 78 12, las Placas de Pedro Planas 13 y los Bloques Gemelos de Clark 14 son los fundamentales.

Entre los aparatos de esta filosofía el Activador abierto elástico es un aparato relativamente sencillo que puede cambiar las funciones orales, la posición de los dientes y la estética de la cara. La lengua es el motor. El AAE trasmite los impulsos y estimula el crecimiento y los demás cambios. Es ligero, fácil de hacer y los niños pueden usarlo día y noche, se coloca de forma libre dentro de la cavidad bucal por lo que son escasas sus partes de acrílico y sus alambres son reducidos 11.

Este aparato fue diseñado por George Klammt de Görlits, en la República Democrática Alemana. Es un dispositivo ortodóncico bimaxilar surgido de las bases del creado por Andresen y Houlp y desarrollado constantemente en la práctica diaria. Klammt combinó algunos de los elementos del aparato de Bimler hasta diseñar un activador recortado en el frente. Esta modificación ha demostrado ser muy eficaz gracias a su tamaño reducido, que posibilitó la inserción del aparato, no solo de noche, sino también de día. El primero de sus aparatos lo hizo con un tornillo y lo llamo Activador Abierto; cuando sustituyó éste elemento por un resorte palatino le añadió el término de: elástico 11.

Los arcos vestibulares y los resortes linguales permiten una variedad de oportunidades para controlar y guiar la erupción de los incisivos, lo que las hace muy útil en el período de dentición mixta. Se diferencia de los otros activadores por eliminar la parte acrílica que cubre el paladar y la pared anterior. Une los dos componentes laterales con un resorte de Coffin, de esta forma el volumen del aparato se reduce a elementos funcionales básicos. Gracias a esta pérdida de volumen la lengua puede realizar sus movimientos funcionales facilitando el habla por lo tanto se puede usar durante mayor cantidad de horas lo que favorece el progreso del tratamiento 11.

Las investigaciones demuestran que los aparatos funcionales pueden corregir las anomalías de la oclusión 12-20.

A pesar de las evidencias diarias de quienes utilizan el AAE como tratamiento se encontraron pocas publicaciones originales. Los cambios oclusales producidos por este aparato son comprobados por las investigadores 21, lo que demuestra las ventajas de esta terapia para la corrección de la maloclusión de Clase II.

Este estudio es novedoso; por la trascendencia del tema, lo poco abordado en el medio de la ortodoncia en Cuba y en el mundo, además por lo ventajoso que resultará comprobar que resultados se obtienen con esta terapéutica la cual se utiliza en Cuba con frecuencia, mientras que en el resto del mundo es poco empleada.

Este trabajo se realizó con el objetivo de Describir las modificaciones de la oclusión en niños tratados con Activador Abierto Elástico. Facultad de Estomatología, 2015 a 2017.

Material y métodos

Se realizó una investigación cuasiexperimental en el Servicio de Ortodoncia de la Facultad de Estomatología “Raúl González Sánchez” de la Provincia La Habana, durante el período de abril de 2015 a marzo 2016. El Universo estuvo formado por 19 pacientes entre 6 y 12 años atendidos en el servicio que fueron tributarios de tratamiento ortodóncico entre septiembre y diciembre del 2015 y se les trató con Ortopedia Funcional de los Maxilares utilizando un aparato tipo Activador Abierto Elástico de Klammt, cuyos padres/tutores accedieron a la participación y de los cuales se disponía de toda la información necesaria para la investigación. Se utilizó el Muestreo por conveniencia, no probabilístico. Se consideró criterio de salida la no utilización del aparato según las indicaciones de esta mecanoterapia, el abandono de tratamiento y la voluntad expresa de padres/tutores.

Se realizó el examen clínico bucal inicial (en posición de oclusión céntrica) para estudiar las características morfológicas de la oclusión y se inició tratamiento ortopédico funcional con Activador Abierto Elástico de Klammt. A los pacientes se le realizó seguimiento para lo cual fueron citados cada dos meses para control de la evolución y ajustes necesarios, y vistos según necesidad entre consultas. Al año de utilizar el aparato se realizó la evaluación final.

Se preservó el cumplimiento de los lineamientos éticos de las investigaciones biomédicas promulgados en la Declaración de Helsinki y el Informe de Belmont. Fueron respetadas las personas tratándolas como agentes autónomos con la capacidad y el derecho de decidir su participación, cuya decisión no influyó en el tratamiento que recibían. Se minimizaron los riesgos de los participantes, cumpliendo con el principio de Beneficencia y se cuidó que el paciente recibiera el mejor tratamiento para él, independientemente de la investigación que se realizaba.

Antes de comenzar la recogida de información se solicitó la aprobación del paciente y tutor de formar parte de la investigación. Se garantizó la discreción en el manejo de la información respetando la voluntariedad y el anonimato. También fueron informados sobre el compromiso que asumían en garantizar un uso adecuado del aparato según especificaciones del ortodoncista. Los pacientes y familiares tuvieron la oportunidad de esclarecer sus interrogantes para decidir su cooperación, y de esta manera obtener su aprobación, la cual quedó plasmada en un documento redactado para este fin.

Se operacionalizaron las variables siguientes:

  • Clasificación de la maloclusión: Cualitativa nominal politómica. Según los criterios de Angle 22.
  • Magnitud de la maloclusión molar: Cuantitativa continua. Se utilizó la clasificación de Angle. Se empleó según grado de desplazamiento signo negativo para la distoclusión y positivo para la mesioclusión; se utilizó como unidad 5 mm; por tanto se consideró 1 unidad (5,00 mm), ¾ unidad (3,25 mm), ½ (2,50 mm), ¼ (1,25 mm). Se determinó media y desviación estándar.
  • Magnitud de la maloclusión canina: Cuantitativa continua. La relación canina derecha e izquierda. Se utilizó la clasificación de Angle. Se empleó según grado de desplazamiento signo negativo para la distoclusión y positivo para la mesioclusión; se utilizó como unidad 8 mm; por tanto, se consideró 1 unidad (8,00 mm), ¾ unidad (6,00 mm), ½ (4,00 mm), ¼ (2,00 mm).
  • Resalte: Cuantitativa continua, se midió en mm (escala de razón). Es la distancia entre la cara vestibular del incisivo central inferior al borde incisal del incisivo superior más adelantado en el arco, en dirección paralela al plano oclusal. Norma: 0 a 3 mm.
  • Sobrepase: Cuantitativa continua, se midió en mm (escala de razón). Es la distancia en sentido vertical en que la corona de los incisivos superiores cubre la corona de los incisivos inferiores. Norma: 2,5-3 mm.
  • Mordida cruzada: Cualitativa nominal dicotómica, se consideró presente o ausente independientemente de ser uni o bilaterales y afectar uno o varios dientes.

Se realizó, mientras duró la investigación, búsqueda, revisión y análisis bibliográfico sobre el tema. Fueron revisados textos, revistas científicas y artículos a texto completo en formato digital indexados a Lilacs, Scielo, Medline y Pubmed.

La información recogida en las planillas fue transferida a una base de datos, procesada posteriormente con el auxilio del programa SPSS, versión 23.0.

Las variables clasificación de la maloclusión y mordida cruzada se resumieron mediante frecuencia y porcentaje.

Las relaciones molares y caninas fueron vistas en mm de desplazamiento y resumidas en media y desviación estándar.

El resumen de las variables resalte y sobrepase se realizó mediante media y desviación estándar.

Para variables cualitativas la comparación inicial-final se realizó con Mc Nemar.

Fueron comparadas medias iniciales y finales de variables cuantitativas continuas mediante la prueba de Wilcoxon de rangos con signo (medida no paramétrica empleada por ausencia de distribución normal y pequeño tamaño muestral).

En todos los casos la significación fue prefijada para un nivel de confianza del 95% (p<0,05).

Se exploró la correlación entre oclusión (molar y canina) con resalte y sobrepase mediante Rho de Spearman (medida no paramétrica de correlación).

La interpretación del coeficiente de correlación se realizó primero sobre la base de la significación estadística (p<0,05), luego sobre el signo para definir si se trataba de una correlación directa (signo +) o inversa (signo -), luego sobre el valor modular del coeficiente como sigue:

  • Valores inferiores a 0,300: No correlación.
  • Valores de 0,300 a 0,499: Correlación débil.
  • Valores de 0,500 a 0,699: Correlación moderada.
  • Valores iguales o superiores a 0,700: Correlación fuerte.

Los resultados se muestran en cuadros

Resultados

Cuadro 1. Distribución de niños según clasificación de la maloclusión.
Cuadro 1. Distribución de niños según clasificación de la maloclusión.

Según la clasificación de Angle, se observó el mayor número de pacientes con clase II (14 pacientes), el 73,7% de los casos estudiados, y entre ellos la división 1(63,2% del total). No se encontraron pacientes clase I. (cuadro 1)

Gráfico 1. Medias iniciales y finales de intensidad de la maloclusión según clase de Angle
Gráfico 1. Medias iniciales y finales de intensidad de la maloclusión según clase de Angle
Fuente: tabla 4.
Nota: Las flechas rojas señalan la diferencia significativa.

En niños clase II la distoclusión molar fue más marcada en el lado derecho (-2,95 mm como promedio) que en el izquierdo (-1,52 mm como promedio). En la relación canina, también el lado derecho fue el más afectado (media de -3,17 mm). Luego del tratamiento se redujo el grado de distoclusión en todos los casos, pero de modo significativo (p<0,05) para el lado más afectado inicialmente: promedio de reducción de la distoclusión de 1,96 mm en la molar y de 1,83 mm en la canina.

En el caso de la clase III, la mesioclusión de mayor grado correspondió al lado izquierdo (2,25 mm como promedio) e igual para ambos lados en la relación canina como promedio. Luego del tratamiento también se logró reducir la mesioclusión, principalmente en la relación canina derecha (promedio de diferencia de -2,40 mm), pero en ninguno de los casos la diferencia fue significativa (p>0,05). (gráfico 1)

Gráfico 2. Medias iniciales y finales de resalte anterior y sobrepase según clase de Angle
Gráfico 2. Medias iniciales y finales de resalte anterior y sobrepase según clase de Angle

En correspondencia con su tipo, los pacientes clase II presentaban resalte anterior positivo y sobrepase aumentado (6,07 y 4,07 mm como promedio respectivamente). Con el tratamiento se alcanzó una reducción significativa del resalte anterior (p=0,003) que tuvo como promedio valores cercanos a la normalidad en la evaluación final (3,21 mm). En el sobrepase se obtuvo un promedio final de 2,19 mm, dentro del rango normal, pero la diferencia no fue significativa (p=0,168). (cuadro 3)

Los pacientes clase III tenían un resalte anterior negativo (promedio -1 mm) y un sobrepase de 2 mm. En ambos casos se obtuvo al final un incremento de los valores promedios iniciales; en el caso del resalte anterior de 1,80 mm, en el límite de la significación estadística (p=0,059) y en el sobrepase de 0,30 mm, no significativa (p=0,786). (cuadro 3)

Sólo fueron detectadas dos mordidas cruzadas posteriores al inicio (una izquierda y una derecha) (10,5% del grupo), de las cuales una fue resuelta con el tratamiento y la otra permaneció al término de este. (cuadro 4). Ambos casos pertenecían a clase III. (cuadro 2)

Cuadro 2. Distribución de pacientes según presencia de mordida cruzada inicial y final
Cuadro 2. Distribución de pacientes según presencia de mordida cruzada inicial y final
*Los dos casos con mordida cruzada eran clase III de Angle. McNemar (distribución binomial): p= 1,000
Cuadro 3. Matriz de correlaciones entre resalte y sobrepase con relación de oclusión molar y canina iniciales y finales.
Cuadro 3. Matriz de correlaciones entre resalte y sobrepase con relación de oclusión molar y canina iniciales y finales.

Al inicio el resalte se correlacionó de manera significativa (p<0,05) inversa (valor negativo) y de moderada a intensa con la magnitud del desplazamiento de las maloclusiones molares y caninas (valores superiores a 0,6 del coeficiente Rho). O sea, el resalte más aumentado se correspondió con distoclusión más marcada y el resalte invertido o negativo con mesioclusión. Un resultado similar se obtuvo para el sobrepase, excepto que no alcanzó la significación estadística para la relación molar izquierda (p=0,095).

En la evaluación final no se detectaron correlaciones significativas para el sobrepase, y las correlaciones de la magnitud de la maloclusión con el resalte anterior detectadas al principio desaparecieron. Sólo en el caso de la maloclusión molar derecha se aproximó a la relación estadística sin alcanzarla (p=0,073), apuntando hacia una relación leve e inversa (disminución del resalte a medida que se corrigió la distoclusión)

Discusión

Desde el punto de vista terapéutico las posibilidades de la ortopedia funcional de los maxilares son hoy una importante realidad. Se puede influir en el crecimiento de los maxilares cuanti y cuilitativamente en un individuo joven 7. La literatura plantea que las edades tempranas (niñez y adolescencia) son las indicadas para iniciar el tratamiento y favorecer el desarrollo equilibrado de las bases óseas y de todo el sistema estomatognático 2.

A pesar de las deficiencias del sistema de clasificación de Angle es el más tradicional, práctico y por tanto el más popular en uso actualmente 22.

Los resultados obtenidos en el estudio contrastan con las investigaciones consultadas; las que coinciden en una prevalencia mayor de maloclusiones de Angle de Clase I 23-26. Las autoras consideran que esta discrepancia se debe a que la investigación se realizó en pacientes que requirieron tratamiento ortopédico funcional que, aunque están indicado en todas las clases, se emplea con una mayor frecuencia en la corrección de las maloclusiones clases II y III.

Los autores Arroyo Araya Y 27 y Burgos D 25 concuerdan en reportar una frecuencia mayor de clase II que de clase III de Angle. La primera obtiene clases II (30,76 %) y clases III (14,35 %); mientras que la segunda no encuentra una diferencia tan marcada; clase II (24,5 %) y clase III (21,7 %). El contraste entre ambas clases fue mayor en la presente investigación.

Difieren con estos resultados los de Palacios Hidalgo y Carrillo D 24; ellos reportan más clase III (18 %) que clase II (14 %).

Al analizar la magnitud de la maloclusión la autora concuerda con Burgos D 25 cuando plantea que existen pocas investigaciones publicadas que revelen este particular.

La mayor afectación molar en el lado derecho coincide con Costales Lara y colaboradora 28 y discrepa con la Dra. Lorena Palacios 24 quien obtiene una normoclusión mayor en el lado derecho (70 %) que en el izquierdo (67 %). Jaramillos 29 recoge para el lado derecho relación de clase I de 29 % y en el izquierdo de 26 %, este autor encuentra en el lado derecho más clase II que III y en el izquierdo ambas clases se comportaron iguales.

En todos los casos a partir del tratamiento se consiguió un cambio de la magnitud de la maloclusión en sentido de reducción, aunque estos cambios sólo fueron significativos en la clase II.

Al comparar el resalte y sobrepase antes y después del tratamiento los resultados coinciden con Pérez García L 21 y colaboradores quienes obtienen; en pacientes de clase II tratados con AAE, una reducción del resalte de 2,74 mm. El sobrepase también disminuyó (1,70 mm); variación mayor que en esta investigación, aunque no consigue normalizarlo.

En clase III las modificaciones conseguidas se corresponden con las obtenidas por Hernández Rodríguez y colaboradores 30 en Villa Clara quienes emplean una modificación del Klammt III en pacientes de labio y paladar fisurados y consiguen variar el resalte de una media de -1,50 mm a 1,70 mm, lo cual indica que, luego de la intervención con el aparato, se mueve hacia la positividad (2,7 mm); 0,9 mm más que este estudio. Según criterios de las autoras la diferencia pudiera deberse al mayor tiempo que evalúa (dos años y medios).

Conclusiones

Se encontró más frecuente la clase II de Angle y la relación molar y canina de distoclusión.

Con el tratamiento utilizando el Activador Abierto elástico se consiguieron modificaciones:

En pacientes con clase II de Angle mejoró significativamente la relación molar y canina y el resalte anterior disminuyó. Se consiguió una disminución discreta del sobrepase anterior.

En pacientes con clase III de Angle mejoró ligeramente la relación molar y canina. Se produjo un incremento discreto del resalte y el sobrepase anterior, los cuales no fueron significativos

Las magnitudes de la maloclusión con el resto de las variables mostraron correlación. Se encontraron relaciones inversas y significativas entre ellas (resalte, sobrepase y magnitud de la maloclusión) al inicio del tratamiento. Al final esta correlación se mantuvo, pero con menor significación.

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