La ortodoncia produce reacciones biomecánicas y bioquímicas complejas en los tejidos periodontales, cuyo efecto depende de múltiples factores biológicos y clínicos. Si no se mantiene una higiene oral rigurosa, los movimientos dentarios provocados por la ortodoncia pueden poner en riesgo la salud periodontal. La relación entre periodoncia y ortodoncia es bidireccional, siendo la estabilidad periodontal previa un requisito fundamental para el éxito terapéutico. El control de la inflamación y la colaboración interdisciplinaria son pilares esenciales antes, durante y después del tratamiento. Esta investigación, basada en una revisión narrativa de literatura científica, analizó dicha interrelación, enfocándose en la salud periodontal de pacientes bajo terapia ortodóncica. Se incluyeron 21 artículos publicados entre 2020 y 2025, indexados en bases de datos como PubMed y SciELO. Los hallazgos indican que, en presencia de un periodonto sano y libre de inflamación, los movimientos ortodóncicos con fuerzas ligeras y controladas no generan daño adicional, e incluso pueden resultar beneficiosos en casos de soporte periodontal reducido. Movimientos como la intrusión y extrusión pueden ser beneficiosos en pacientes con periodonto reducido, siempre que se apliquen fuerzas controladas y exista seguimiento profesional, ya que factores como magnitud, dirección y duración de la fuerza, así como el tipo de aparato y biotipo gingival del paciente pueden modificar los resultados. Por ello, la planificación interdisciplinaria, el control de placa y la educación del paciente son esenciales para preservar la salud periodontal y garantizar resultados estables a largo plazo.
Palabras clave: Salud periodontal, ortodoncia, movimiento dentario, higiene oral, biopelícula.
Orthodontics produces complex biomechanical and biochemical reactions in periodontal tissues, the effects of which depend on multiple biological and clinical factors. If rigorous oral hygiene is not maintained, orthodontic-induced tooth movement can jeopardize periodontal health. The relationship between periodontics and orthodontics is bidirectional, with prior periodontal stability being a fundamental requirement for therapeutic success. Inflammation control and interdisciplinary collaboration are essential pillars throughout the treatment process, both before, during, and after treatment. This research, based on a narrative review of the scientific literature, analyzed this interrelationship, with a focus on the periodontal health of patients undergoing orthodontic therapy. Twenty-one articles published between 2020 and 2025, indexed in databases such as PubMed and SciELO, were included. The findings indicate that, in the presence of a healthy, inflammation-free periodontium, orthodontic movements with light, controlled forces do not cause additional damage and may even be beneficial in cases of reduced periodontal support. Movements such as intrusion and extrusion can be beneficial in patients with reduced periodontium, provided controlled forces are applied and there is professional follow-up, since factors such as the magnitude, direction, and duration of the force, as well as the type of appliance and the patient's gingival biotype, can modify the results. Therefore, interdisciplinary planning, plaque control, and patient education are essential to preserve periodontal health and ensure stable long-term results.
Key words: Periodontal health, orthodontics, tooth movement, oral hygiene, biofilm.
Khanagar et all, con respecto a la definición de ortodoncia, describen que la misma se trata de la rama de la odontología que estudia las malformaciones y defectos de la dentadura y su tratamiento [1]. La ortodoncia estudia, previene, diagnostica y corrige las alteraciones del desarrollo, la forma y posición de los dientes y maxilares, con el fin de restablecer el equilibrio funcional y estético del aparato estomatognático. Actualmente su práctica ha ido más allá de la adolescencia, incluyendo cada vez más pacientes adultos, muchos de los cuales presentan condiciones periodontales previas al tratamiento que pueden representar un reto para el tratamiento, tomando en cuenta que, según datos recientes de la OMS en 2022, la periodontitis (en sus estadios más avanzados) llega a afectar cerca del 19% de la población adulta a nivel mundial, lo que representa más de mil millones de casos.
Aunque el tratamiento ortodóncico se lleva a cabo por los beneficios funcionales y estéticos que conlleva, se debe tomar conciencia de que los movimientos dentarios inducidos por la ortodoncia pueden alterar la salud periodontal, favoreciendo o comprometiendo el periodonto dependiendo del estado inicial del paciente y el control de placa. Diversos estudios han demostrado que el tratamiento ortodóncico puede aumentar el riesgo de enfermedad periodontal si no se acompaña de una higiene oral rigurosa y un control profesional adecuado. En el estudio de Peña y López, concluyeron que la aparatología fija hace más difícil la limpieza dental y predispone a la acumulación de la placa bacteriana especialmente entre los brackets y el margen gingival, lo que puede producir diferentes alteraciones gingivales como hiperplasias, triángulos negros o recesiones [2].
En relación con lo anterior, la periodoncia puede facilitar o limitar los objetivos ortodóncicos, especialmente en pacientes con pérdida ósea, creándose una estrecha relación bidireccional. Movimientos como la intrusión, extrusión o el enderezamiento radicular pueden ser beneficiosos en casos seleccionados, siempre que se haya logrado una estabilidad periodontal previa. Al respecto, Tortolini y Fernández describieron ciertas consideraciones a tener en cuenta durante el movimiento dental ortodóncico en pacientes con destrucción del tejido periodontal, donde destacan que la terapia ortodóncica aumenta las posibilidades de preservar y restaurar la dentadura deteriorada y el riesgo de recurrencia de un proceso patológico activo no aumenta durante la terapia con aparatos. Concluyeron que se pueden mover dientes con soporte reducido sin que ello produzca pérdida de inserción, siempre y cuando esté controlada la placa subgingival [3].
Por esta razón, es importante que la evaluación periodontal previa, el apoyo constante y la colaboración interdisciplinaria sean los pilares básicos y fundamentales para la preservación de la salud periodontal en la terapia ortodóncica. Si bien la existencia de destrucción tisular y pérdida de inserción no es una contraindicación absoluta, de hecho, es posible movilizar dientes con soporte óseo afectado en el contexto de condiciones de higiene estricta y control riguroso de la placa subgingival [3], por lo que, en este sentido, la higiene oral no es solo una exigencia técnica sino el foco terapéutico fundamental para el éxito clínico en los tratamientos. Si tenemos en cuenta el auge de la ortodoncia en adultos y la creciente prevalencia de enfermedades periodontales, se vuelve imperativo establecer protocolos clínicos que reconozcan la existencia de una práctica clínica que integre ambas disciplinas, la ortodoncia con la periodoncia [4]. Este estudio busca analizar las principales consideraciones periodontales que deben tomarse en cuenta en tratamientos de ortodoncia, con base en la evidencia científica actual, para establecer recomendaciones clínicas que favorezcan la salud periodontal y el éxito terapéutico en pacientes ortodóncicos.
Se llevó a cabo una revisión narrativa de literatura científica indexada en diversas bases de datos con el propósito de analizar la interrelación entre la periodoncia y la ortodoncia, enfocándose en la evaluación de la salud periodontal en pacientes sometidos a tratamientos ortodóncicos. Para ello, se seleccionaron 21 artículos que cumplían con los criterios de inclusión establecidos: publicaciones realizadas entre 2020 y 2025, sin distinción del tipo de estudio, redactadas en español o inglés y disponibles en texto completo en bases de datos reconocidas como PubMed y SciELO. Se excluyeron aquellos estudios que presentaban información incompleta o que no contaban con acceso al texto íntegro. La información relevante fue organizada y analizada cualitativamente, lo que permitió identificar patrones recurrentes y construir una síntesis narrativa que integra los hallazgos más significativos. Esta investigación se circunscribe al análisis documental de literatura especializada, lo que posibilita una integración descriptiva y comparativa de los contenidos revisados. Al tratarse de una revisión narrativa, no se incorporan datos clínicos directos ni se realizan análisis estadísticos, por lo que los resultados deben ser considerados con prudencia y en su debido contexto.
El movimiento dentario inducido por fuerzas ortodóncicas genera una cascada de eventos biológicos en el periodonto, que pueden ser beneficiosos o perjudiciales dependiendo del estado periodontal previo y del tipo de fuerza aplicada. Al respecto, Chackartchi et al. mencionan que este movimiento se basa en un proceso inflamatorio estéril generado por fuerza mecánica, que desencadena la remodelación ósea, definida como un proceso coordinado de resorción ósea por osteoclastos y formación de hueso nuevo por osteoblastos [5].
Se evidencian transformaciones tanto macroscópicas como microscópicas en el hueso alveolar y en los ligamentos periodontales cuando estos tejidos son sometidos a fuerzas mecánicas de diversa magnitud, frecuencia y duración, como ocurre con la presión ejercida durante tratamientos ortodónticos. Estas fuerzas desencadenan una respuesta biomecánica compleja que incluye remodelación ósea, reorganización de las fibras del ligamento periodontal y alteraciones en la matriz extracelular donde la aplicación sostenida de estrés sobre el diente genera modificaciones hemodinámicas en el tejido periodontal, afectando la perfusión capilar y el flujo sanguíneo local [6]. Como consecuencia de esto, se activa una cascada de señales bioquímicas que promueve la liberación de mediadores inflamatorios y moduladores celulares, tales como citocinas proinflamatorias, factores de crecimiento, factores estimulantes de colonias, enzimas proteolíticas y neurotransmisores implicados en la regulación neuroinmune del entorno periodontal. Este microambiente alterado favorece la activación de osteoclastos y la reabsorción ósea localizada, procesos esenciales para el movimiento dentario pero que también pueden comprometer la integridad periodontal si no se controlan adecuadamente. Además, los pacientes durante el tratamiento ortodóntico presentan una mayor predisposición a la acumulación de biopelícula dental debido a la presencia de brackets, alambres y otros elementos que dificultan la higiene oral [7] [8]. Esta acumulación favorece el desarrollo de una microbiota disbiótica, incrementando el riesgo de inflamación gingival, sangrado al sondaje, hiperplasia gingival y progresión hacia formas más severas de enfermedad periodontal si no se implementan medidas preventivas eficaces [8].
Los procesos fisiopatológicos descritos anteriormente permiten contextualizar la manera en que distintos tipos de fuerzas ortodónticas, según su dirección, magnitud y duración, generan respuestas específicas en los tejidos periodontales. En la Tabla 1 se detallan algunos tipos de movimientos dentarios y su impacto en el periodonto, facilitando la comprensión de los mecanismos de adaptación y los riesgos asociados a cada uno.
Uno de los riesgos más documentados es la recesión gingival, especialmente en movimientos vestibulares o de expansión. Zhong et al. mencionan que los movimientos ortodóncicos fuera del contorno alveolar pueden inducir dehiscencias óseas y recesión gingival irreversible, particularmente en pacientes con biotipo gingival fino, resultando en una mayor visibilidad de los triángulos negros. Se recomienda una evaluación periodontal exhaustiva previamente al tratamiento ortodóncico, siendo una alternativa altamente considerada el aumento óseo o de tejidos blandos para la modificación del fenotipo delgado [9].
La intrusión y extrusión ortodóncica, especialmente en pacientes con periodonto reducido, deben realizarse exclusivamente bajo condiciones de salud periodontal controlada, sin inflamación activa. En estos casos, el control riguroso de la placa bacteriana es esencial, tanto en periodontos sanos como en aquellos con pérdida de soporte, para evitar efectos adversos como reabsorción ósea o formación de bolsas periodontales. Se recomienda el uso de fuerzas controladas y ligeras (5–15 cN por diente), ya que permiten movimientos eficientes y minimizan el riesgo de reabsorción radicular y estrés excesivo sobre el ligamento periodontal comprometido [10].
La intrusión ortodóncica es particularmente útil en adultos con antecedentes de enfermedad periodontal, especialmente para corregir la extrusión dentaria secundaria a pérdida ósea, cerrar diastemas anteriores y reposicionar incisivos migrados. Estudios clínicos indican que, en presencia de una higiene oral adecuada y control de la inflamación, este movimiento puede incluso mejorar el nivel de inserción periodontal sin comprometer el hueso marginal. Sin embargo, se recomienda realizar raspados profesionales periódicos durante la intrusión activa, ya que este tipo de movimiento puede desplazar la placa supragingival hacia zonas subgingivales si la higiene es deficiente [11].
Por otro lado, la extrusión ortodóncica puede emplearse para aumentar la longitud clínica de la corona o corregir irregularidades óseas, siendo útil en el manejo de bolsas infraóseas. Aunque los dientes tratados por periodontitis severa pueden someterse a todos los movimientos ortodóncicos, incluida la extrusión, es prudente reducir la magnitud de la fuerza aplicada para adaptarse al estiramiento limitado del ligamento periodontal. En algunos casos, la supraoclusión generada por la extrusión puede requerir acortamiento coronario, tratamiento endodóncico y restauración protésica complementaria [10].
La evidencia muestra que la ortodoncia es eficaz en pacientes con periodonto reducido cuando se sigue un protocolo de soporte periodontal activo y control estricto de la inflamación. Diversos estudios de diferentes diseños, como se muestran en la Tabla 2, coinciden en que la corrección de maloclusiones y la mejora de la función y estética dental en estos pacientes se alcanzan sin un incremento sostenido de la pérdida de inserción cuando la enfermedad periodontal está controlada y existe mantenimiento periódico.
La ortodoncia en periodonto reducido es una posibilidad terapéutica válida y efectiva siempre y cuando se aplique en un contexto de salud periodontal mantenida, con remisión de la enfermedad periodontal antes y durante el tratamiento; el uso de fuerzas ligeras que se ajusten al soporte óseo remanente para reducir el estrés periodontal y los riesgos de reabsorción radicular, así como la supervisión continua del estado periodontal, acompañada de programas personalizados de higiene, son protocolos imprescindibles. Estos requisitos son fundamentales para optimizar los beneficios funcionales y estéticos, y lo más importante, reducir al mínimo los riesgos biológicos durante los tratamientos, garantizando de esta manera el éxito clínico [11].
Varios estudios recientes, cuyos datos pueden apreciarse en la Tabla 3, muestran que los alineadores removibles tienden a asociarse con mejores índices de placa y menos inflamación gingival en comparación con aparatos fijos; Dipalma et al. (reportaron índices de placa y gingival ligeramente menores en pacientes con alineadores [12], así mismo, Giannini et al. encontraron menor sangrado al sondaje y menor acumulación de placa en el grupo de alineadores durante un seguimiento de seis meses [13]. Estos hallazgos sugieren un beneficio periodontal a corto plazo relacionado con la posibilidad de higiene más eficaz con dispositivos removibles.
La evidencia indica un mayor riesgo de recesión y mayores parámetros inflamatorios, como los índices de placa y sangrado, en portadores de aparatos fijos cuando la higiene no es óptima [14] [15]. En conjunto, estos hallazgos favorecen que el diseño removible de los alineadores facilita la higiene y reduce efectos adversos sobre los tejidos blandos, aunque la magnitud del beneficio puede depender de la colaboración del paciente y del periodo observado, tal que la diferencia entre los parámetros periodontales puede ser mínima si existe un seguimiento profesional y refuerzo de la higiene oral adecuado.
Antes de iniciar cualquier tratamiento ortodóntico, es imperativo realizar una evaluación periodontal exhaustiva y, de ser necesario, derivar al paciente a un periodoncista. Esta etapa diagnóstica no solo permite verificar que los tejidos de soporte estén en condiciones óptimas para recibir fuerzas ortodónticas, sino que también previene complicaciones como pérdida ósea o movilidad dentaria. La intervención oportuna del especialista en periodoncia garantiza que el entorno biológico esté preparado para el movimiento dentario, lo que se traduce en beneficios terapéuticos mayores y una reducción significativa de riesgos clínicos [16].
Asimismo, el acompañamiento interdisciplinario del periodoncista durante y después del tratamiento ortodóntico resulta indispensable para mantener la estabilidad periodontal a largo plazo [17].
En el momento del diagnóstico inicial, el ortodoncista debe considerar múltiples factores que influyen directamente en la planificación y pronóstico del tratamiento, como son el tipo de aparato ortodóntico que se utilizará, el estado actual de los dientes y tejidos periodontales; se debe realizar sondaje para comprobar ausencia de bolsas periodontales y evaluar la posición de los dientes dentro del tejido de soporte mediante pruebas radiográficas; esto es de especial cuidado en pacientes con antecedentes de enfermedad periodontal [6] [18].
La motivación y educación del paciente para mantener una higiene oral rigurosa también son un factor importante a la hora de la planificación; tomando en cuenta que el uso de ortodoncia altera la microbiota y causa inflamación de los tejidos, por lo que la capacidad de higiene es clave para establecer un enfoque terapéutico individualizado, que preserve la salud periodontal y optimice los resultados funcionales y estéticos [6] [19].
Se evidenció que el tratamiento ortodóntico puede traer beneficios a nivel del periodonto, tales como mejorar el nivel de inserción clínica y la profundidad de sondaje [20], al realizarse en aquellos pacientes con periodonto reducido luego de la estabilización periodontal [21]. Sin embargo, estos beneficios no perdurarán ante la presencia de inflamación activa o una higiene oral deficiente [6] [21].
Las sugerencias incluyen la educación del paciente y el mantenimiento periodontal regular para prevenir complicaciones como la recesión gingival, la pérdida ósea y la inflamación, especialmente en aquellos pacientes con periodonto reducido o tratamiento periodontal realizado, donde se sugiere que durante y después del tratamiento sigan un programa regular de mantenimiento periodontal con intervalos de 3 a 4 meses para mantener resultados exitosos. Del mismo modo, la salud general de los pacientes y sus medicamentos actuales deben revisarse y actualizarse periódicamente [18]. La falta de conciencia del paciente y adherencia al plan de tratamiento, especialmente durante la fase de mantenimiento, puede llevar a resultados subóptimos y complicaciones evitables; por ello, se debe instruir al paciente y recalcar su importancia [9] [18].
La ortodoncia provoca una respuesta biomecánica compleja en los tejidos periodontales, que implica remodelación ósea, reorganización ligamentaria y alteraciones vasculares. Estas respuestas se producen secundariamente a cascadas bioquímicas, las cuales, al no ser controladas adecuadamente, pueden comprometer la integridad periodontal; dicho riesgo está condicionado por múltiples factores, entre ellos la magnitud, dirección y duración de la fuerza aplicada, el tipo de aparato utilizado, el biotipo gingival del paciente y su capacidad de mantener una higiene oral eficaz.
Los movimientos dentarios como la intrusión y extrusión pueden ser terapéuticamente útiles en pacientes con periodonto reducido, siempre que se realicen bajo condiciones de salud periodontal controlada, con fuerzas suaves y la existencia de un seguimiento profesional activo. Estos movimientos permiten la corrección de migraciones dentarias, mejoran el nivel de inserción clínica y facilitan los tratamientos restauradores. Se destaca a la recesión gingival como uno de los efectos adversos más documentados durante el tratamiento de ortodoncia, especialmente en movimientos vestibulares o de expansión fuera del contorno alveolar. La evaluación del biotipo gingival y la planificación interdisciplinaria son esenciales para prevenir dehiscencias óseas y pérdida de tejidos blandos.
De igual modo, la acumulación de biopelícula es otro factor a considerar, ya que en pacientes con aparatos fijos representa un riesgo al favorecer la disbiosis y la inflamación gingival. En contraste, en la literatura los alineadores removibles se asocian con mejores índices de higiene y menor inflamación, aunque su eficacia depende de la colaboración del paciente y del seguimiento profesional.
La ortodoncia en pacientes con periodonto reducido es viable y efectiva, siempre que se cumplan criterios estrictos de salud periodontal, control de placa, aplicación de fuerzas controladas y mantenimiento regular. La remisión de la enfermedad periodontal antes del tratamiento es un requisito indispensable e independientemente de presentar o no una enfermedad periodontal previa, el diagnóstico y la planificación interdisciplinaria son pilares del éxito clínico; la colaboración entre ortodoncista y periodoncista permite adaptar el tratamiento a las condiciones biológicas del paciente, optimizando los resultados funcionales y estéticos, siendo este mantenimiento periodontal periódico en conjunto con la educación del paciente fundamentales para prevenir complicaciones como recesión gingival, pérdida ósea y reactivación de la enfermedad periodontal en el caso de pacientes con antecedentes. Todos estos factores serán determinantes para asegurar la estabilidad de los resultados logrados a largo plazo.