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María Cristina Aguilera2
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Salma Montiel3
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Emily González5
La saliva se consolida como un biomarcador fundamental para evaluar la salud bucal y sistémica, gracias a su composición compleja, accesibilidad no invasiva y fuerte correlación con parámetros como la inflamación y la respuesta inmune [1, 2]. Su análisis permite detectar desequilibrios, como la disbiosis oral, que altera características físico-químicas como el pH y la capacidad tampón, y eleva marcadores inflamatorios, favoreciendo enfermedades como la caries desde la niñez y la periodontitis desde el niño hasta el adulto [3]. En esta oportunidad se presenta una revisión narrativa sobre el Sistema SillHa Oral Wellness System, una innovación tecnológica para el análisis salival. Utiliza espectrofotometría de doble haz, que compara un haz de luz que atraviesa la muestra con otro de referencia, lo que minimiza errores y asegura una alta precisión y reproducibilidad [4, 5]. Este sistema cuantifica simultáneamente siete biomarcadores clave: bacterias cariogénicas, leucocitos, proteínas totales, pH, capacidad tampón, hemoglobina y amoníaco, ofreciendo un panorama integral del riesgo oral en minutos [4, 5].
Estudios de validación demuestran una alta correlación entre los resultados de SillHa y los métodos estándar, respaldando su confiabilidad clínica [4, 5]. Su aplicación es crucial para la odontología predictiva y preventiva, ya que permite la detección temprana de riesgos, el monitoreo objetivo de terapias y la educación del paciente con datos cuantitativos. Además, al identificar la disbiosis oral, el sistema contribuye a prevenir no solo patologías bucales, sino también sus repercusiones sistémicas, como enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y alteraciones del eje oral-intestino, posicionándose como una herramienta vital para una medicina integrativa y personalizada [6, 7].
Palabras clave: Saliva, Microbiota, periodontitis, eje oral-intestino, O-MALT, biomarcadores salivales
Saliva is becoming a fundamental biomarker for assessing oral and systemic health, thanks to its complex composition, noninvasive accessibility, and strong correlation with parameters such as inflammation and immune response [1, 2]. Its analysis allows for the detection of imbalances, such as oral dysbiosis, which alters physicochemical characteristics such as pH and buffering capacity, and elevates inflammatory markers, promoting diseases such as caries and periodontitis from children to adult [3]. This time, we present a narrative review of the SillHa Oral Wellness System, a technological innovation for salivary analysis. It uses dual-beam spectrophotometry, which compares a light beam passing through the sample with a reference beam, minimizing errors and ensuring high accuracy and reproducibility [4, 5]. This system simultaneously quantifies seven key biomarkers: cariogenic bacteria, leukocytes, total protein, pH, buffering capacity, hemoglobin, and ammonia, providing a comprehensive overview of oral risk in minutes [4, 5].
Validation studies demonstrate a high correlation between SillHa results and standard methods, supporting its clinical reliability [4, 5]. Its application is crucial for predictive and preventive dentistry, as it enables early risk detection, objective therapy monitoring, and patient education with quantitative data. Furthermore, by identifying oral dysbiosis, the system contributes to preventing not only oral pathologies but also their systemic repercussions, such as cardiovascular, neurodegenerative, and oral-gut axis-related diseases, positioning itself as a vital tool for integrative and personalized medicine [6, 7].
Key words: Saliva, Microbiota, periodontitis, oral-gut axis, O-MALT, salivary biomarkers
La saliva es un biomarcador fundamental para evaluar la salud bucal y sistémica dada su composición compleja y accesibilidad no invasiva [1]. Contiene agua, electrolitos, proteínas, enzimas y células que reflejan el estado fisiológico y patológico del organismo [1]. Ventajas clave de la saliva como biomarcador incluyen la facilidad y rapidez de obtención, bajo costo, posibilidad de muestreo repetido, y fuerte correlación con parámetros sistémicos como inflamación, respuesta inmune y metabolismo [2].
Este fluido participa directamente en la homeostasis oral, ejerciendo funciones tamponadoras mediante bicarbonatos y fosfatos que evitan la desmineralización dental, así como acciones antimicrobianas gracias a proteínas específicas [3] disminuyendo de esta manera la posibilidad de aparición de caries y enfermedades periodontales desde la niñez. Estudios científicos recientes demuestran que la disbiosis oral ---desequilibrio en la microbiota--- altera las características físico-químicas de la saliva, aumentando su acidez, modificando la capacidad tampón y elevando niveles inflamatorios como leucocitos y proteínas proinflamatorias, lo que favorece la progresión de caries y enfermedades periodontales [3].
Esta disbiosis refleja un estado patológico que se ve reflejado también en biomarcadores salivales, evidenciando la importancia de la saliva para la detección temprana de enfermedades bucales y su repercusión en la salud sistémica, ya que la inflamación oral crónica contribuye a complicaciones sistémicas como diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares [2]. Estudios de alto impacto en los últimos cinco años han validado el papel de diversos biomarcadores salivales como pronósticos y monitoreo en patologías orales y sistémicas [2].
Es así como la saliva es una herramienta diagnóstica valiosa para la odontología preventiva y la medicina integrativa, con ventajas claras sobre métodos invasivos y potencial para monitorear la disbiosis y la salud integral, de allí que la necesidad de herramientas objetivas y rápidas para la evaluación del riesgo ha impulsado el desarrollo de sistemas como SillHa Oral Wellness System, que permite la medición cuantitativa de biomarcadores salivales relevantes para caries, enfermedad periodontal e higiene oral [4,5].
Además, la cavidad bucal constituye uno de los ecosistemas microbianos más complejos del organismo humano y, al mismo tiempo, una interfaz crítica entre el ambiente externo y los sistemas fisiológicos internos [16]. Tradicionalmente, la microbiota oral ha sido estudiada principalmente en relación con enfermedades locales, como la caries dental o la periodontitis. Sin embargo, en los últimos años, un creciente cuerpo de evidencia ha demostrado que las comunidades microbianas orales mantienen una comunicación constante con el tracto gastrointestinal, el sistema inmune y el metabolismo sistémico, dando origen al concepto del eje oral-intestino (Oral–Gut Axis) [16,17].
Este eje integra fenómenos de translocación bacteriana, interacción inmunológica, señalización molecular y circulación de metabolitos que permiten explicar por qué la disbiosis oral se asocia con entidades digestivas como la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), el Síndrome de Intestino Irritable (SII), el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO), así como con enfermedades cardiovasculares, metabólicas, neuroinmunológicas y autoinmunes [16,17,20]. Las bacterias orales ---especialmente Porphyromonas gingivalis, Fusobacterium nucleatum, Prevotella spp. y estreptococos acidogénicos--- pueden alcanzar el intestino, adherirse a mucosa, activar receptores TLR, inducir permeabilidad epitelial, desplazar nichos bacterianos y generar inflamación local y sistémica de bajo grado [18,19].
En este proceso, el Tejido Linfoide Asociado a la Mucosa Oral (O-MALT) emerge como un nodo inmunológico clave [16]. Este complejo sistema, que incluye a las células M, células dendríticas, macrófagos, linfocitos T y B, y estructuras del anillo de Waldeyer, lidera la respuesta inmune de la mucosa oral frente a microorganismos y PAMPs microbianos [16]. La activación crónica del O-MALT por disbiosis oral y biofilms periodontales no solo origina inflamación local, sino que se transmite hacia el GALT intestinal mediante migración linfocitaria, señalización citoquínica y translocación de bacterias y metabolitos [16,17]. El resultado es un circuito inmunoinflamatorio oral–intestinal, capaz de modular la homeostasis sistémica [16,17].
En paralelo, el análisis salival ha evolucionado hacia una herramienta diagnóstica accesible, reproducible y clínicamente relevante [4, 5]. Entre los sistemas disponibles, SillHa Oral Wellness System destaca por su capacidad de cuantificar biomarcadores clave del ecosistema oral: pH, capacidad tampón, amoníaco, leucocitos, proteínas totales, hemoglobina y carga bacteriana cariogénica [4,5]. Estos analitos reflejan la actividad metabólica bacteriana, la inflamación de la mucosa y la integridad epitelial, y funcionan como indicadores indirectos del estado del O-MALT y de la posible repercusión sistémica de la disbiosis oral [4,5,16].
A pesar de la creciente evidencia que vincula la cavidad bucal con trastornos digestivos y sistémicos, la integración entre odontología, microbiota oral, inmunología mucosa y medicina regenerativa aún es incipiente [16,20]. La Odontología Biológica Regenerativa propone un abordaje interdisciplinario, en el cual la cavidad bucal se entiende como un componente esencial del terreno biológico general del paciente [16]. En esta línea, el uso de herramientas como SillHa permite un enfoque más preciso y preventivo, identificando fenotipos salivales específicos que orientan estrategias terapéuticas combinadas (orales, digestivas, nutricionales y bioenergéticas) [4,5,16].
SillHa Oral Wellness System se basa en la espectrofotometría para medir con precisión la absorbancia o reflectancia a través de la colorimetría de doble haz de luz, que es una aplicación específica del principio espectrofotométrico que optimiza la medición del color y el análisis de muestras al reducir errores experimentales[4]. El espectrofotómetro de doble haz puede cuantificar la interacción de la luz con la muestra en distintas longitudes de onda, facilitando el análisis detallado del color en términos de componentes espectrales con alta precisión y estabilidad [4].
Su principio fundamental reside en dividir la luz proveniente de una fuente común en dos haces: uno atraviesa la muestra, mientras el otro actúa como referencia al pasar por una celda que generalmente contiene un solvente o blanco [4]. Esto permite comparar en tiempo real las modificaciones causadas únicamente por la muestra, corriendo automáticamente cualquier fluctuación en la intensidad de la luz emitida [4].
Durante el proceso, la fuente de luz ---como una lámpara de xenón o un LED calibrado--- emite un haz que es fraccionado mediante un divisor óptico [4]. El haz de la muestra incide sobre la tira reactiva, donde ciertas longitudes de onda son absorbidas o reflejadas en función de la reacción química ocurrida en la superficie de la tira [4]. Simultáneamente, el haz de referencia atraviesa un material inerte o solución sin reacción [4]. Ambos haces son entonces captados por detectores independientes, que registran la intensidad de la luz transmitida o reflejada por cada camino [4].
La diferencia entre ambas mediciones es procesada por el sistema electrónico y convertida en una señal digital que representa la absorbancia (o reflectancia), eliminando automáticamente errores causados por cambios en la fuente de luz, suciedad en lentes o pequeñas variaciones ambientales [4, 5]. Esta comparación simultánea ---y no sucesiva--- es clave para la alta precisión del método, especialmente útil en análisis de tiras reactivas que pueden mostrar variaciones tenues en color durante la reacción [5].
Una de las principales ventajas del sistema de doble haz es la estabilidad a largo plazo y la reducción significativa de variabilidad en las mediciones [4, 5]. Esto permite analizar muestras de forma continua, realizar calibraciones más simples y aumentar la reproducibilidad de los resultados, lo cual es esencial tanto en aplicaciones clínicas como de investigación [4,5]. Además, el rango dinámico de medición se incrementa, haciendo posible el análisis de una gran variedad de intensidades y concentraciones, desde cambios leves de color hasta reacciones intensamente coloreadas en las tiras reactivas [5].
En la práctica clínica y de laboratorio, la colorimetría de doble haz ha demostrado superar a los sistemas de haz simple en rapidez, reproducibilidad y precisión, siendo especialmente útil para la cuantificación objetiva del color que adquieren tiras reactivas utilizadas en pruebas diagnósticas (por ejemplo, análisis salival, detección de glucosa u otras pruebas bioquímicas) [4,5]. Esta capacidad de control interno y comparación inmediata convierte a la colorimetría de doble haz en el estándar para análisis cromáticos de tiras reactivas y otras aplicaciones que requieren exactitud instrumental [4, 5]. Esta técnica compensa variaciones en la intensidad lumínica y características de la muestra, mejorando la precisión y reproducibilidad [5].
La saliva se ha consolidado como un biomarcador de gran valor en odontología por su composición rica en proteínas, enzimas, microorganismos y metabolitos relacionados con la salud bucal y sistémica [1,2]. Esta complejidad bioquímica la convierte en un fluido diagnóstico no invasivo que proporciona una ventana directa hacia procesos patológicos como caries, periodontitis o incluso cáncer oral [1,3]. Los biomarcadores identificados en saliva, tales como metaloproteinasas, citoquinas inflamatorias y bacterias específicas, permiten detectar cambios tempranos en los tejidos orales, facilitando diagnósticos más precisos y oportunos que mejoran el pronóstico del paciente [3].
El estudio de diferentes analitos en saliva se realiza mediante técnicas que incluyen análisis genéticos, proteómicos y metabolómicos, combinadas con métodos inmunológicos y colorimétricos [6,7]. Estos permiten cuantificar la presencia y concentración de moléculas clave, ofreciendo un panorama integral del estado de salud bucal [6,7]. Sin embargo, la implementación de estas técnicas en un consultorio odontológico presenta ciertas limitaciones debido a la complejidad instrumental, el tiempo necesario para el procesamiento y la necesidad de personal capacitado [6,7]. Además, algunas pruebas requieren equipamiento costoso y condiciones controladas que no siempre son factibles en la práctica diaria [6,7].
Otra limitación es la variabilidad intrínseca de la saliva, afectada por factores como la hidratación, la dieta, el ritmo circadiano y el estado emocional del paciente, lo que puede influir en la precisión y reproducibilidad de las mediciones [6]. Por ende, los análisis salivales en consultorios suelen centrarse en biomarcadores específicos y en tecnologías portátiles o simplificadas que permiten resultados rápidos, aunque con menor cobertura analítica comparada con laboratorios especializados [6,7]. Estos métodos estándar brindan resultados de alta precisión en la identificación y cuantificación, pero suelen ser laboriosos, costosos y no siempre aptos para el uso diario en consulta [6,7]. (Cuadro 1)
Aunque la saliva ofrece un gran potencial como fuente de biomarcadores para el diagnóstico y seguimiento de enfermedades bucodentales, su estudio integral en el consultorio odontológico se enfrenta a desafíos técnicos y prácticos [6, 7], en consecuencia, la tendencia actual es integrar tecnologías más accesibles y automatizadas que permitan aprovechar las ventajas de la saliva sin sacrificar precisión ni rapidez, apoyando así una odontología más personalizada y preventiva [4,5]. La innovación del Sistema SillHa radica en integrar la medición simultánea de todos estos analitos mediante análisis salivales rápidos, automatizados y no invasivos, manteniendo correlaciones significativas con estos métodos, pero facilitando un diagnóstico clínico inmediato y práctico [4,5].
El sistema evalúa siete analitos agrupados según su relevancia clínica [4, 5]: (Cuadro 2)
Además, estos biomarcadores reflejan cambios importantes en la microbiota, respuesta inmunitaria y capacidad buffer de la saliva, que guardan correlación directa con manifestaciones clínicas y fisiopatológicas que afectan la salud general y oral [1, 2, 3]. La identificación temprana de estos indicadores permite un diagnóstico y un ajuste oportuno de intervenciones terapéuticas que pueden impactar positivamente en la prevención y manejo de condiciones crónicas, inflamatorias y metabólicas, así como en la reducción de riesgos asociados a procedimientos quirúrgicos [6, 7].
Los trabajos de Nishinaga et al., 2015 y Eiji et al., 2015 validan la correlación entre los valores obtenidos por el Sistema SillHa Oral Wellness y los métodos estándar tradicionales, evidenciando su utilidad clínica para la evaluación de la salud oral [4, 5]. Estos estudios demostraron que SillHa ofrece resultados objetivos y reproducibles mediante el análisis de múltiples analitos en muestras de saliva, como hemoglobina, bacterias cariogénicas, leucocitos, pH, capacidad buffer, proteínas totles y amoníaco [4, 5]. (Cuadro 3)
Nishinaga et al. validaron que los valores cuantificados por SillHa presentan alta concordancia con indicadores clínicos y métodos convencionales de diagnóstico microbiológico y bioquímico, confirmando que SillHa puede detectar con precisión la actividad bacteriana y los marcadores inflamatorios relacionados con riesgo de caries y enfermedad periodontal [5]. Esto respalda su aplicación como herramienta rápida y no invasiva para el monitoreo y predicción clínica en la práctica odontológica [4, 5].
Eiji et al. complementaron estas evidencias mostrando que el sistema presenta sensibilidad y especificidad competitivas con pruebas estándar, y permite un análisis integral que puede orientar decisiones clínicas basadas en un "panorama molecular" de la salud oral [4]. Su sistema facilita la identificación temprana de cambios en el ecosistema oral y contribuye a intervenciones personalizadas para prevenir la progresión de enfermedades [4, 5].
En conjunto, ambos estudios reforzaron la posición del Sistema SillHa como una tecnología innovadora que incorpora análisis salivales en tiempo real y multiparamétrico, integrando información que no es accesible con métodos tradicionales [4, 5]. Esto transforma la evaluación clínica, convirtiéndola en más precisa, cuantitativa e integral, ampliando las posibilidades de diagnóstico y prevención en odontología [4, 5, 6].
Estos hallazgos validan la utilidad clínica y el potencial del Sistema SillHa para complementar evaluaciones clínicas tradicionales, promoviendo una odontología personalizada, predictiva y preventiva mediante tecnologías innovadoras de análisis salival [1, 2, 4, 5].
La concordancia entre los resultados de SillHa y los métodos estándar varía entre el 70% y el 90%, con una coincidencia dentro de un rango del 98% para la mayoría de los analitos (SillHa) [4, 5].
Las enfermedades bucodentales pueden predecirse y prevenirse efectivamente mediante el uso de métodos basados en biomarcadores presentes en la saliva, ofreciendo una alternativa no invasiva y accesible para monitorear la salud oral [1, 2, 6].
La saliva contiene diversos analitos como bacterias cariogénicas, proteínas, enzimas y metabolitos que reflejan cambios bioquímicos y microbiológicos asociados al inicio y progresión de patologías como caries, periodontitis y cáncer oral [1, 3, 6]. La medición cuantitativa y cualitativa de estos biomarcadores permite identificar a pacientes en riesgo incluso antes de que los signos clínicos sean evidentes, facilitando estrategias de prevención oportunas y personalizadas [1, 2, 6].
La tecnología instrumental que analiza saliva, como el Sistema SillHa, integra múltiples parámetros en minutos, permitiendo una comprensión integral del estado bucal y una rápida detección de desequilibrios provocadores de enfermedad [4, 5]. Por ejemplo, la presencia elevada de Streptococcus mutans, disminuciones en el pH y capacidad buffer, o aumento en marcadores inflamatorios como leucocitos y hemoglobina, son señales tempranas detectadas mediante técnicas colorimétricas, inmunológicas o moleculares [4, 5, 6]. Esto hace posible implementar tratamientos preventivos específicos, como el control microbiano o la mejora en la higiene oral, antes de que se desarrollen lesiones irreversibles [4, 5, 6].
Por tanto, la incorporación de análisis salival en la práctica clínica representa un avance para la odontología predictiva y preventiva, al mejorar el pronóstico de los pacientes y reducir la carga de enfermedades crónicas orales [6, 7]. Estudios científicos recientes respaldan la eficacia de estos métodos para el diagnóstico precoz y el seguimiento continuo, contribuyendo a la personalización del cuidado dental y elevando la calidad de vida al reducir complicaciones y costos derivados de tratamientos avanzados, de allí que el uso de sistemas como SillHa Oral Wellness System se posiciona como una herramienta clave para la odontología predictiva y preventiva al permitir [4, 5, 6]:
La modulación de la microbiota oral y su relación con enfermedades sistémicas ha sido un tema de creciente interés en la investigación reciente, destacando la saliva como un recurso valioso para su análisis [1, 2, 15]. La microbiota oral está compuesta por una compleja comunidad bacteriana que, en equilibrio, protege la salud bucal; sin embargo, cuando ocurre disbiosis, se asocia con patologías tanto orales como sistémicas, incluyendo periodontitis, caries, enfermedades cardiovasculares y procesos inflamatorios crónicos [3, 15]. El análisis salival permite identificar estas alteraciones en el ecosistema microbiano de manera no invasiva y rápida, facilitando la intervención temprana para restaurar el equilibrio microbiológico y prevenir complicaciones sistémicas [1, 2, 15].
Además, la utilización de técnicas moleculares avanzadas, como la metagenómica, secuenciación de nueva generación y tecnologías ómicas, ha permitido caracterizar con precisión la composición y funcionalidad de la microbiota oral [15]. Estos métodos contribuyen a entender no solo qué microorganismos están presentes, sino también cómo sus interacciones y productos metabólicos afectan el estado de salud del paciente [15]. Así, la saliva se convierte en un biomarcador integral que guía intervenciones clínicas dirigidas a modular la microbiota, favoreciendo tratamientos personalizados y más eficaces para prevenir enfermedades bucodentales y sistémicas [1, 2, 15].
Los enfoques basados en el análisis salival tienen el potencial de transformar la práctica clínica, promoviendo una odontología predictiva y preventiva que no solo atiende las manifestaciones clínicas, sino que también abordas las causas microbiológicas subyacentes [6, 7, 15]. La evidencia científica reciente respalda la importancia de integrar el estudio de la microbiota oral en programas de salud pública y en la rutina clínica, destacando que la conservación y restauración del equilibrio microbiano oral impacta significativamente en la salud general del individuo [1, 2, 15].
El análisis salival permite identificar disbiosis y guiar intervenciones para modular la microbiota oral, impactando no solo la salud bucal sino también la salud sistémica [1, 2, 15].
Estudios recientes muestran la relación entre la periodontitis severa y el incremento del riesgo de enfermedades neurodegenerativas y musculoesqueléticas, basados en estudios longitudinales se tienen los trabajos de. Dominy et al en el 2019 que presenta evidencia que asocia la periodontitis con Alzheimer, identificando la presencia del patógeno periodontal en tejidos cerebrales, lo que sugiere un mecanismo inflamatorio contribuyente [9]. Asimismo, el metaanálisis de Guo et at en el 2021 incluye estudios longitudinales que confirman un aumento significativo del riesgo de enfermedades neurodegenerativas en pacientes con periodontitis severa [10]. También el trabajo de cohortes de Ma et al en el 2021, sustenta la asociación bidireccional entre periodontitis avanzada y deterioro neurológico progresivo [11].
A su vez publicaciones como las de Singh et al que revisa la evidencia que vincula la inflamación periodontal con la patogénesis de trastornos musculoesqueléticos y neurodegenerativos [12] y el de Preshaw et al en el año 2025, que además de la diabetes, este artículo revisa el impacto sistémico de la periodontitis, incluyendo su influencia en enfermedades musculoesqueléticas relacionadas a la inflamación crónica [13].
La evidencia científica emergente que establece una asociación significativa entre la periodontitis severa y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas y musculoesqueléticas, como se ha observado [9, 10, 11]. Los pacientes con periodontitis presentan una mayor prevalencia de marcadores inflamatorios sistémicos y deterioro en parámetros neurológicos y musculoesqueléticos, lo que coincide con los hallazgos descritos en la literatura científica que indican que la inflamación crónica y la disfunción inmune generada por la periodontitis pueden contribuir a patologías en órganos distantes, incluidos el cerebroy el sistema musculoesquelético [14].
Este fenómeno se explicaría por la difusión de mediadores inflamatorios y bacterias periodontopatógenas hacia el torrente sanguíneo, desencadenando un estado de inflamación sistémica que exacerba procesos neurodegenerativos como el Alzheimer y enfermedades musculoesqueléticas inflamatorias [9, 12, 14]. Los mecanismos reflejados en el cuadro y la bibliografía sugieren una relación bidireccional donde la salud bucal influye directamente en condiciones sistémicas y viceversa, subrayando la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento integral de la periodontitis para prevenir complicaciones multisistémicas [14].
A continuación, se reflejan los principales sistemas afectados por la periodontitis severa y sus mecanismos de impacto a nivel sistémico, relacionándose con los estudios científicos que evidencian la conexión entre la enfermedad periodontal y las enfermedades neurodegenerativas y musculoesqueléticas [9, 10, 11, 12, 13, 14]. En el sistema neurodegenerativo, la translocación bacteriana e inflamación cerebral se asocian con un aumento significativo en los leucocitos (>60 células/μL), lo que coincide con los datos que vinculan la inflamación crónica periodontal con el desarrollo de patologías como el Alzheimer [9, 10].
En el sistema musculoesquelético, la liberación sistémica de citoquinas proinflamatorias IL-6 y TNF-α, reflejada en niveles elevados de proteínas totales (>1.8 mg/mL), se correlaciona con procesos inflamatorios que contribuyen a la degeneración muscular y articular [12, 13, 14]. Finalmente, en el sistema metabólico, la resistencia a la insulina mediada por estrés oxidativo se evidencia con valores de pH salival bajos (<5.7) y capacidad buffer reducida (<3.5 mM), indicadores de desequilibrio homeostático vinculados a trastornos metabólicos crónicos [13, 14]. Este cuadro sintetiza los biomarcadores críticos que no solo evidencian daño local periodontal sino también su repercusión sistémica, subrayando la importancia de un enfoque integral en la evaluación y tratamiento de la periodontitis para reducir el riesgo de enfermedades crónicas multisistémicas [9, 10, 11, 12, 13, 14].
Estos biomarcadores reflejan cambios importantes en la microbiota, respuesta inmunitaria y capacidad buffer de la saliva, que guardan correlación directa con manifestaciones clínicas y fisiopatológicas que afectan la salud general y oral [1, 2, 3]. La identificación temprana de estos indicadores permite un diagnóstico y un ajuste oportuno de intervenciones terapéuticas que pueden impactar positivamente en la prevención y manejo de condiciones crónicas, inflamatorias y metabólicas, así como en la reducción de riesgos asociados a procedimientos quirúrgicos [6, 7]. El cuadro 5 presenta una visión integral de los principales sistemas afectados por diferentes alteraciones clínicas, en relación con biomarcadores salivales específicos medidos mediante la tecnología SillHa [4, 5, 6].
Estas referencias demuestran cómo parámetros clínicos periodontales y biomarcadores sistémicos se correlacionan con la progresión de enfermedades crónicas, subrayando la necesidad de integrar la evaluación periodontal en la valoración médica [9, 10, 11, 12, 13, 14]. El creciente reconocimiento de la periodontitis severa como un factor de riesgo significativo para enfermedades neurodegenerativas y musculoesqueléticas, apoyando la necesidad de abordajes preventivos y terapéuticos integrales [9, 10, 11, 12, 13, 14].
La cavidad bucal constituye uno de los ecosistemas microbianos más complejos del organismo humano y, al mismo tiempo, una interfaz crítica entre el ambiente externo y los sistemas fisiológicos internos [16]. Tradicionalmente, la microbiota oral ha sido estudiada principalmente en relación con enfermedades locales, como la caries dental o la periodontitis. Sin embargo, en los últimos años, un creciente cuerpo de evidencia ha demostrado que las comunidades microbianas orales mantienen una comunicación constante con el tracto gastrointestinal, el sistema inmune y el metabolismo sistémico, dando origen al concepto del eje oral–intestino (Oral–Gut Axis) [16, 17].
Este eje integra fenómenos de translocación bacteriana, interacción inmunológica, señalización molecular y circulación de metabolitos que permiten explicar por qué la disbiosis oral se asocia con entidades digestivas como la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), el Síndrome de Intestino Irritable (SII), el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO), así como con enfermedades cardiovasculares, metabólicas, neuroinmunológicas y autoinmunes [16, 17, 20]. Las bacterias orales ---especialmente Porphyromonas gingivalis, Fusobacterium nucleatum, Prevotella spp. y estreptococos acidogénicos--- pueden alcanzar el intestino, adherirse a mucosa, activar receptores TLR, inducir permeabilidad epitelial, desplazar nichos bacterianos y generar inflamación local y sistémica de bajo grado [18, 19].
En este proceso, el Tejido Linfoide Asociado a la Mucosa Oral (O-MALT) emerge como un nodo inmunológico clave [16]. Este complejo sistema, que incluye a las células M, células dendríticas, macrófagos, linfocitos T y B, y estructuras del anillo de Waldeyer, lidera la respuesta inmune de la mucosa oral frente a microorganismos y PAMPs microbianos [16]. La activación crónica del O-MALT por disbiosis oral y biofilms periodontales no solo origina inflamación local, sino que se transmite hacia el GALT intestinal mediante migración linfocitaria, señalización citoquínica y translocación de bacterias y metabolitos [16, 17]. El resultado es un circuito inmunoinflamatorio oral–intestinal, capaz de modular la homeostasis sistémica [16, 17].
SillHa cuantifica biomarcadores que reflejan inflamación, disbiosis, metabolismo bacteriano y activación inmunológica [4, 5]. Cada analito posee una interpretación funcional vinculada al O-MALT y al intestino [4, 5, 16]:
Ahora bien, el uso de dispositivos para medir los biomarcadores salivales como SillHa permite estrategias como [4, 5, 6, 15]:
El Sistema SillHa Oral Wellness representa una de las innovaciones más destacadas en el diagnóstico y la prevención odontológica del siglo XXI [4, 5]. Basado en la integración de la colorimetría de doble haz, este sistema permite la evaluación simultánea de siete biomarcadores salivales clave, proporcionando una visión integral sobre el estado de salud oral y, por extensión, sistémica del paciente [4, 5]. La posibilidad de realizar esta evaluación de manera no invasiva y con resultados en tiempo real contribuye sustancialmente a la odontología personalizada y a la medicina integrativa, abriendo la puerta a la detección precoz de riesgos y al monitoreo longitudinal de intervenciones clínicas [4, 5, 6].
La evidencia científica la fuerte correlación entre la salud oral y la sistémica [1, 2, 3]. Diversos estudios recientes han consolidado el valor pronóstico de los biomarcadores salivales para enfermedades cardiovasculares, endocrinas, neurodegenerativas y musculoesqueléticas [1, 2, 9, 10, 11, 12, 13, 14]. De allí que este represente una herramienta valiosa para identificar la disbiosis oral, caracterizada por un desequilibrio de las especies bacterianas y de los parámetros físico-químicos de la saliva, condición que subyace en el desarrollo de patologías periodontales y en la predisposición a comorbilidades sistémicas graves [3, 15].
La tecnología utilizada por SillHa ---espectrofotometría de doble haz--- sobresale por su precisión y reproducibilidad [4, 5]. Al dividir la luz en dos haces, uno que atraviesa la muestra y otro que actúa como referencia, se eliminan errores derivados de la intensidad lumínica y variaciones ambientales, permitiendo cuantificar de modo fiable desde variaciones leves hasta cambios pronunciados en la coloración de tiras reactivas [4, 5]. Esto asegura la objetividad en la medición de biomarcadores como hemoglobina, leucocitos, proteínas totales, pH y capacidad buffer, fundamentales para el abordaje preventivo en odontología [4, 5, 6].
Los métodos estándar para el análisis de biomarcadores salivales ---cultivo microbiológico, pH-metría, titulaciones ácido-base, ensayos inmunoenzimáticos---, aunque precisos, suelen ser laboriosos y poco viables para la rutina clínica por su coste, complejidad y tiempo de procesamiento [6, 7]. SillHa supera esta barrera al automatizar el análisis de múltiples parámetros en cinco minutos, logrando una reproducibilidad interlote del 95% para algunos analitos, como el amoníaco, y facilitando así la integración de la saliva como fluido diagnóstico en la atención primaria odontológica [4, 5].
Por otra parte, el potencial de este sistema se refleja en su capacidad para estratificar el riesgo de caries, enfermedad periodontal y desbalance de la microbiota oral antes de la manifestación clínica de las enfermedades [4, 5, 6]. Umbrales validados para pH, capacidad amortiguadora, proteínas y leucocitos permiten identificar a pacientes con alto riesgo de desmineralización dental, inflamación periodontal y desequilibrio microbiano [4, 5, 6, 8]. Dicha capacidad predictiva es clave para implementar medidas transdisciplinarias de prevención y reducir la carga de enfermedades crónicas orales y sistémicas [4, 5, 6].
La fiabilidad del sistema está sustentada en trabajos de validación clínico-analítica, como los de Nishinaga et al. (2015) y Eiji et al. (2015), quienes demostraron una concordancia del 70-90% entre SillHa y los métodos estándar tradicionales [4, 5]. Estas investigaciones muestran que las diferencias son mínimas y que, de hecho, el sistema incluso mejora la reproducibilidad al evitar sesgos de observador y errores por manipulación manual [4, 5]. Así, SillHa se consolida como una extensión tecnológica de los abordajes convencionales, añadiendo rapidez, automatización e integración en tiempo real [4, 5].
El impacto del monitoreo salival mediante SillHa va más allá del simple diagnóstico: posibilita el seguimiento objetivo de la eficacia de terapias antimicrobianas, probióticas e inmunomoduladoras [4, 5, 6, 15]. La cuantificación secuencial de parámetros como bacterias cariogénicas o inflamatorias, amoníaco y proteínas permite adaptar las estrategias terapéuticas de forma personalizada, así como evaluar cambios en la flora oral tras intervenciones clínicas y educativas, haciendo posible la odontología basada en la evidencia y el seguimiento a largo plazo [4, 5, 6, 15].
Un aspecto destacado es la contribución del SillHa Oral Wellness System a la educación del paciente y a la mejora de la adherencia a tratamientos preventivos [4, 5, 6]. Al ofrecer resultados visuales y personalizados sobre el estado de su saliva y microbiota oral, los pacientes comprenden mejor su riesgo y la trascendencia de las intervenciones preventivas, lo cual refuerza su motivación y el éxito terapéutico a nivel individual y poblacional [4, 5, 6].
En términos de salud sistémica, el control precoz de la disbiosis oral y la reducción de la inflamación local pueden repercutir en la prevención de patologías neurodegenerativas, metabólicas y musculoesqueléticas [9, 10, 11, 12, 13, 14]. Los biomarcadores salivales medidos por SillHa ya se integran como herramienta complementaria para la detección precoz de riesgo cardiovascular y estudios en poblaciones vulnerables, apoyando la tendencia hacia una medicina preventiva y personalizada [1, 2, 6].
La activación inmunológica del O-MALT surge como un punto de convergencia de gran relevancia. Esta estructura linfoide, frecuentemente subestimada en la práctica odontológica tradicional, cumple un rol fundamental en la detección de PAMPs y en la regulación de IgA secretora. La evidencia muestra que la activación sostenida del O-MALT por disbiosis oral puede amplificar la inflamación sistémica mediante la liberación de citocinas, la migración de linfocitos hacia el GALT y la facilitación de la permeabilidad epitelial. Así, la cavidad bucal se transforma en un modulador directo del sistema inmune intestinal y sistémico28.
En este contexto, los biomarcadores salivales medidos por el sistema SillHa representan una herramienta diagnóstica de alta precisión clínica. La combinación de parámetros metabólicos (pH, capacidad tampón, amoníaco), indicadores inflamatorios (leucocitos, proteínas totales, hemoglobina) y marcadores microbianos (carga cariogénica) ofrece una ventana accesible hacia la actividad del O-MALT y permite inferir la presencia de disbiosis oral e intestinal. Esta capacidad diagnóstica es especialmente relevante en la Odontología Biológica Regenerativa, que concibe la cavidad bucal como parte integral del funcionamiento sistémico y no como un compartimento aislado29.
El modelo clínico propuesto en este artículo —basado en fenotipos SillHa (acidogénico, ureasa/proteolítico e inflamatorio)— permite operacionalizar el análisis salival y traducirlo en intervenciones específicas dirigidas tanto a la cavidad bucal como al tracto gastrointestinal. Este enfoque fenotípico facilita la estratificación de riesgo, la planificación terapéutica y el seguimiento evolutivo del paciente, integrando estrategias periodontales, nutricionales, digestivas, inmunológicas y regenerativas.
Es importante destacar que la literatura internacional coincide en señalar que el eje oral–intestino funciona como un sistema de realimentación positiva: la inflamación oral puede exacerbar la inflamación intestinal y, a su vez, la disbiosis intestinal puede intensificar la inflamación oral. En este sentido, el modelo O-MALT/GALT ayuda a comprender por qué ciertas patologías —como periodontitis, SII, EII, síndrome metabólico, artritis reumatoidea, fibromialgia y trastornos neuropsiquiátricos— suelen coexistir o exacerbarse de manera paralela.
El presente análisis subraya la necesidad de un cambio paradigmático. La Odontología del futuro, particularmente la Odontología Biológica Regenerativa, debe incorporar de manera rutinaria la evaluación del terreno biológico y del eje oral–intestino como parte fundamental de la valoración clínica del paciente. En este sentido, el uso de biomarcadores salivales como SillHa constituye una herramienta costo-efectiva, reproducible y altamente informativa para integrar la salud bucal con la salud sistémica.
Aunque la evidencia actual es sólida, aún se requieren estudios longitudinales y ensayos clínicos que evalúen el impacto de intervenciones combinadas (periodontales, nutricionales, regenerativas y probióticas) sobre el perfil salival SillHa y sobre biomarcadores intestinales y sistémicos.
Finalmente, la importancia de la integración del SillHa Oral Wellness System en protocolos clínicos y guías de práctica odontológica [4, 5, 6]. Su adopción puede transformar la odontología tradicional hacia un modelo más predictivo, basado en la gestión objetiva del riesgo y la modulación dirigida de la microbiota oral, con impacto positivo comprobado en la salud global del paciente [4, 5, 6, 15]. Estos avances tecnológicos abren la puerta a futuras líneas de investigación y desarrollo, donde la saliva y su análisis multiparamétrico serán referentes clave en la promoción y protección de la salud integral [1, 2, 6].
La evidencia científica revisada confirma que la cavidad bucal es un componente crítico del terreno biológico del organismo y un modulador directo del equilibrio inmunológico y metabólico sistémico [16, 17]. La interacción bidireccional entre microbiota oral e intestino ---el eje oral–intestino--- constituye un puente fisiológico que explica la coexistencia y exacerbación de múltiples patologías digestivas, inflamatorias y crónicas no transmisibles [16, 17, 20].
En este marco, el Tejido Linfoide Asociado a la Mucosa Oral (O-MALT) emerge como un órgano inmunológico dinámico y altamente sensible a las alteraciones del biofilm oral [16]. Su activación sostenida por PAMPs periodontales y acidogénicos se traduce en la liberación de citocinas, en la modulación de IgA, en la migración linfocitaria hacia el GALT intestinal y en la amplificación de la inflamación sistémica [16, 17]. Este mecanismo unifica la clínica periodontal con la gastroenterológica y contribuye a comprender la relación entre disbiosis oral, permeabilidad intestinal, estrés oxidativo y enfermedades sistémicas asociadas [16, 17, 20].
Los biomarcadores salivales cuantificados mediante el sistema SillHa representan una herramienta diagnóstica de alto valor clínico para evaluar el estado del O-MALT y detectar patrones de disbiosis oral con repercusión intestinal [4, 5, 16]. El modelo fenotípico propuesto ---acidogénico, ureasa/proteolítico e inflamatorio--- ofrece un enfoque sistemático y reproducible para integrar el análisis salival en la Odontología Biológica Regenerativa, permitiendo implementar intervenciones personalizadas que impacten simultáneamente en la cavidad bucal, la microbiota intestinal y la inflamación sistémica [4, 5, 16].
La integración de la odontología con la medicina funcional, regenerativa y basada en el terreno biológico constituye un cambio de paradigma necesario [16, 20]. La comprensión profunda del eje oral–intestino habilita nuevas estrategias terapéuticas multidisciplinarias, orientadas no solo a la resolución de patologías locales, sino también a la prevención y modulación de enfermedades sistémicas [16, 17, 20]. En este sentido, la incorporación rutinaria del análisis salival y de conceptos como O-MALT y GALT en la práctica odontológica representa una oportunidad para avanzar hacia una odontología verdaderamente integrativa, preventiva y regenerativa [4, 5, 16].
Futuros estudios deberán profundizar la relación entre biomarcadores salivales, microbiota intestinal y marcadores sistémicos inflamatorios, así como evaluar el impacto de terapias periodontales, nutricionales y regenerativas sobre el perfil SillHa [4, 5, 16, 20]. No obstante, el presente trabajo sienta las bases para un modelo clínico robusto y aplicable, capaz de transformar la manera en que la odontología se integra con la salud general del paciente [4, 5, 16, 20].
Nota: Tablas y correlaciones han sido extraídas y adaptadas de los manuales técnicos y estudios clínicos proporcionados por ARKRAY y LION Corporation (véanse https://sillhasaliva.com/clinical-information/).