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Paulina Moya2
Introducción: El bruxismo del sueño (BS) en niños y adolescentes es una actividad involuntaria de los músculos masticatorios durante el sueño que puede generar desgaste dental, molestias musculares y alteraciones del sueño. Aunque existen múltiples hipótesis sobre su etiología, los factores implicados en su aparición y persistencia continúan siendo motivo de debate.
Objetivo: Identificar y analizar los principales factores asociados al bruxismo del sueño en población pediátrica y adolescente.
Métodos: Se realizó una revisión documental de estudios observacionales (casos y controles, transversales y de cohorte) publicados entre 2020 y 2025. La búsqueda se efectuó en las bases de datos Ebsco, SciELO, Lilacs y PubMed, utilizando términos clave en inglés y español relacionados con bruxismo, infancia, salud oral, estrés y factores psicológicos. Se aplicaron criterios de inclusión y exclusión para seleccionar artículos relevantes con texto completo disponible en inglés o español. Un total de 17 estudios cumplieron con los criterios de elegibilidad.
Desarrollo: Los factores más frecuentemente reportados fueron ansiedad infantil, respiración bucal, trastornos del sueño, hábitos orales parafuncionales, antecedentes familiares de BS y condiciones socioeconómicas desfavorables. Los estudios emplearon instrumentos validados y análisis multivariados. Se encontró mayor asociación con factores emocionales y respiratorios, mientras que las características oclusales mostraron menor fuerza de asociación.
Conclusiones: El bruxismo del sueño en población pediátrica es multifactorial, con predominancia de determinantes psicológicos y respiratorios. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de un abordaje clínico integral y multidisciplinario para su evaluación y tratamiento.
Palabras clave: Bruxismo del sueño; Niños; Adolescentes; Factores de riesgo; Trastornos del sueño; Ansiedad infantil; Hábitos orales parafuncionales.
Introduction: Sleep bruxism (SB) in children and adolescents is an involuntary activity of the masticatory muscles during sleep that may lead to dental wear, muscle discomfort, and sleep disturbances. Although several hypotheses exist regarding its etiology, the factors involved in its onset and persistence remain under discussion.
Objective: To identify and analyze the main factors associated with sleep bruxism in pediatric and adolescent populations.
Methods: A documentary review was conducted on observational studies (case-control, cross-sectional, and cohort) published between 2020 and 2025. The search was performed in databases such as Ebsco, SciELO, Lilacs, and PubMed, using key terms in English and Spanish related to bruxism, childhood, oral health, stress, and psychological factors. Inclusion and exclusion criteria were applied to select relevant full-text articles published in English or Spanish. A total of 17 studies met the eligibility criteria.
Development: The most frequently reported factors included childhood anxiety, mouth breathing, sleep disorders, parafunctional oral habits, family history of SB, and low socioeconomic status. The selected studies used validated instruments and multivariate analyses. Emotional and respiratory factors showed the strongest associations with SB, while occlusal characteristics were less consistently associated.
Conclusions: Sleep bruxism in pediatric populations is multifactorial, with a predominance of psychological and respiratory determinants. These findings highlight the importance of a comprehensive and multidisciplinary clinical approach for its assessment and management.
Key words: Sleep bruxism; Children; Adolescents; Risk factors; Sleep disorders; Childhood anxiety; Parafunctional habits.
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El bruxismo es una actividad repetitiva de los músculos masticatorios que implica apretar, rechinar los dientes y/o empujar la mandíbula, con o sin contacto dental. Se clasifica en dos tipos principales: bruxismo de vigilia (BV) y bruxismo de sueño (BS). Mientras que el BV ocurre durante el estado de alerta con cierto nivel de conciencia, el BS ocurre de forma involuntaria durante el sueño y es considerado un trastorno del movimiento relacionado con el sueño, según la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño (ICSD-3) (1).
El bruxismo de sueño es particularmente frecuente en la población pediátrica, con tasas de prevalencia que oscilan entre el 5.9% y el 49.6%, dependiendo del método diagnóstico y las características sociodemográficas de la muestra (2). Su identificación es clave, ya que puede ocasionar desgaste dental, cefaleas, disfunción temporomandibular y dolor muscular, afectando la calidad de vida del niño (3). Diagnosticar el BS en población infantil representa un desafío, ya que los métodos instrumentales como la polisomnografía, aunque considerados el estándar de oro, no siempre son viables en esta etapa del desarrollo, siendo común el uso de cuestionarios parentales o signos clínicos indirectos (2).
Más allá de conocer su frecuencia, resulta fundamental comprender los factores que pueden inducir o perpetuar esta condición. Desde el punto de vista etiológico, el BS se considera una condición multifactorial. Puede clasificarse como primario, cuando es idiopático, o secundario, si está asociado a condiciones médicas o al uso de ciertos medicamentos (4). En niños, se han identificado factores como ansiedad, estrés, trastornos del sueño, TDAH, predisposición genética, hábitos orales parafuncionales y condiciones socioculturales como la sobrecarga escolar (5,6). Algunos estudios incluso sugieren un rol protector del BS, al mantener la vía aérea abierta o estimular el flujo salival (7).
Sin embargo, a pesar de los avances, existe una falta de consenso respecto a qué factores tienen mayor peso etiológico en la infancia y adolescencia, así como una gran heterogeneidad en los criterios diagnósticos utilizados.
En este contexto, la presente revisión tiene como objetivo analizar y sintetizar la evidencia disponible sobre los factores asociados al bruxismo de sueño en niños y adolescentes, abordando la literatura desde un enfoque biopsicosocial.
Para el desarrollo del presente estudio se incluyeron artículos publicados desde el año 2020 hasta el año 2025. La búsqueda de información se llevó a cabo en bases de datos especializadas en ciencias de la salud, incluyendo PubMed, SciELO, Lilacs y EBSCOhost. Se emplearon palabras clave en inglés y español: sleep bruxism, children, oral health, bruxism, stress, psychological factors y risk factors. Estas se combinaron mediante operadores booleanos (AND, OR) y se utilizaron descriptores controlados cuando estaban disponibles, con el fin de ampliar y optimizar la estrategia de búsqueda.
Para garantizar la calidad metodológica de la literatura seleccionada, se establecieron criterios de inclusión y exclusión (tabla 1).
La búsqueda arrojó 204 artículos en total, resultando en 52 artículos después de eliminar los artículos duplicados y leer títulos, 35 artículos fueron excluidos por no cumplir con los criterios de inclusión, las razones de exclusión se encuentran en la Figura 1.
Para identificar los factores asociados al bruxismo de sueño (BS) en niños y adolescentes, se analizaron 17 estudios seleccionados que cumplían con los criterios metodológicos establecidos.
En la siguiente tabla (Tabla 2) se resumen las principales características de estos estudios, incluyendo tipo de diseño, población estudiada, método diagnóstico y factores asociados encontrados.
Abreviaturas utilizadas en la tabla 2: SB: bruxismo de sueño; OR: razón de probabilidades; PR: razón de prevalencia; ICSD: Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño; TOC: trastorno obsesivo-compulsivo; SWTD: trastornos de transición sueño-vigilia; EDS: somnolencia diurna excesiva; TWI: índice de desgaste dental; CSHQ: Cuestionario de Hábitos del Sueño Infantil; PSQI-BR: Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, versión brasileña; TMD: trastornos temporomandibulares; AASM: Academia Americana de Medicina del Sueño.
Varios trabajos destacan la relación entre ansiedad infantil y BS, con un papel relevante también de la ansiedad materna (8–10,12). El estrés infantil y los problemas de conducta también estuvieron presentes en diferentes estudios (11,12), lo que sugiere que las emociones pueden influir en la aparición o persistencia del BS.
Las alteraciones del sueño fueron frecuentes, incluyendo dificultades para dormir, sueño interrumpido, parasomnias y somnolencia diurna (9,18,21,22). Se plantea que estos problemas podrían activar respuestas musculares involuntarias durante el descanso. En línea con esto, varios estudios encontraron que los trastornos respiratorios como el ronquido, la respiración bucal o la obstrucción nasal también se asocian al BS (13–16).
Respecto a la oclusión, si bien algunos estudios encontraron asociaciones con mordida abierta (16,17), su papel parece más bien secundario. Lo mismo ocurre con hábitos orales como morder objetos o las uñas (9,11,15,18), que podrían actuar como respuesta al estrés o contribuir al mantenimiento del bruxismo.
En el entorno familiar, el bruxismo parental, la escolaridad materna baja o el hecho de ser hijo único se observaron en varios estudios (13,15,19,20). Estas condiciones podrían influir a través del ambiente emocional o de rutinas poco estructuradas.
Otros hallazgos incluyeron factores como halitosis, consumo de azúcar o uso excesivo de pantallas (9,21). Aunque menos frecuentes, aportan nuevas preguntas sobre posibles influencias externas en el BS.
Existe heterogeneidad en los métodos diagnósticos del bruxismo de sueño, que incluyen desde cuestionarios parentales hasta criterios clínicos como ICSD o AASM. Esta variabilidad puede influir tanto en la prevalencia reportada como en la fuerza de las asociaciones encontradas.
La mayoría de los estudios incluidos fueron de diseño transversal, lo cual limita la capacidad de establecer relaciones causales. Además, los factores evaluados no fueron homogéneos entre estudios: mientras algunos abordaron aspectos emocionales, otros se enfocaron en variables respiratorias, hábitos orales o condiciones familiares, lo que dificulta la comparación directa de resultados. Por otro lado, no se realizó una evaluación de la calidad metodológica de los estudios, lo cual impide valorar con precisión el nivel de evidencia.
El bruxismo del sueño en niños y adolescentes está relacionado principalmente con factores emocionales como la ansiedad y el estrés, así como con alteraciones respiratorias nocturnas. También se identificaron hábitos orales, maloclusiones y condiciones familiares que pueden influir en su aparición.
Estos hallazgos resaltan la importancia de evaluar al paciente pediátrico desde un enfoque biopsicosocial, integrando dimensiones psicológicas, respiratorias y odontológicas. La intervención oportuna por parte de equipos multidisciplinarios, así como la educación a padres y cuidadores, representa una estrategia clave para la detección precoz y la prevención.