Introducción
La maloclusión Clase II división 1 constituye una de las alteraciones dentoesqueléticas de mayor relevancia en la práctica ortodóncica. Según la clasificación de Angle, se caracteriza por una relación distal de la arcada mandibular respecto de la maxilar, generalmente acompañada de aumento del resalte horizontal, proinclinación de incisivos superiores y alteraciones variables del perfil facial. En 2014, Arévalo, Sigüencia y Bravo publicaron en la Revista Latinoamericana de Ortodoncia y Odontopediatría una revisión de la literatura centrada en la incidencia, etiología, diagnóstico y tratamiento de esta maloclusión, basada en estudios publicados entre 2009 y 2014 (1).
La actualización del tema resulta necesaria porque, desde la publicación de dicha revisión, se han consolidado nuevas fuentes de evidencia sobre tratamiento temprano, aparatos funcionales fijos y removibles, distalización con anclaje esquelético, uso de alineadores transparentes y diagnóstico digital. Además, la incorporación de escáneres intraorales, tomografía computarizada de haz cónico, softwares cefalométricos e inteligencia artificial ha modificado la forma de documentar, analizar y planificar los casos ortodóncicos.
La importancia clínica de esta maloclusión no se limita a la relación molar o al aumento del overjet. Los pacientes pueden presentar incompetencia labial, mayor exposición de incisivos superiores, riesgo aumentado de trauma dentoalveolar, alteraciones funcionales, compromiso estético y afectación psicosocial. Por ello, el tratamiento debe basarse en un diagnóstico integral que distinga si el problema es principalmente esquelético, dentoalveolar, funcional o mixto.
El objetivo de esta revisión narrativa fue actualizar la evidencia científica sobre la maloclusión Clase II división 1 y su tratamiento ortodóncico, considerando los avances publicados después del artículo de 2014. De manera específica, se buscó integrar información reciente sobre epidemiología, etiología, diagnóstico clínico y digital, aparatología funcional, tratamiento temprano, camuflaje ortodóncico, anclaje temporal, alineadores transparentes y criterios clínicos para la selección terapéutica.
Materiales y métodos
Se desarrolló una revisión narrativa de la literatura, concebida como una actualización del artículo “Maloclusión Clase II-1, tratamiento ortodóncico - Revisión de la literatura”, publicado en Ortodoncia.ws en 2014 (1). Dicho documento fue utilizado como referencia histórica y punto de comparación, debido a que organizó la información disponible hasta ese momento sobre incidencia, etiología, diagnóstico y opciones terapéuticas de la maloclusión Clase II división 1.
La búsqueda bibliográfica complementaria se realizó entre mayo y junio de 2026, con el objetivo de identificar evidencia científica publicada durante el período comprendido entre enero de 2015 y junio de 2026. Se incluyeron artículos en idioma español e inglés. De manera excepcional, se consideraron publicaciones anteriores a 2015 cuando fueron necesarias para contextualizar el artículo base de 2014 o para describir aparatos ortodóncicos clásicos ampliamente documentados.
Se consultaron bases de datos y fuentes académicas como PubMed/MEDLINE, Cochrane Library, Google Scholar y revistas especializadas en ortodoncia, entre ellas American Journal of Orthodontics and Dentofacial Orthopedics, Angle Orthodontist, European Journal of Orthodontics, Progress in Orthodontics, BMC Oral Health, International Orthodontics y Journal of Clinical Medicine.
La estrategia de búsqueda incluyó términos en español e inglés relacionados con la epidemiología, diagnóstico y tratamiento de la maloclusión Clase II división 1. Se emplearon las siguientes palabras clave: “maloclusión Clase II división 1”, “Class II division 1 malocclusion”, “orthodontic treatment”, “early treatment”, “functional appliances”, “Herbst appliance”, “Forsus”, “Twin Block”, “MARA”, “AdvanSync”, “temporary anchorage devices”, “molar distalization”, “clear aligners”, “CBCT”, “digital orthodontics”, “cephalometry” y “artificial intelligence in orthodontics”. Estos términos fueron combinados mediante operadores booleanos AND y OR, por ejemplo: “Class II division 1 malocclusion AND functional appliances”, “Class II malocclusion AND early treatment”, “Class II malocclusion AND temporary anchorage devices” y “Class II malocclusion AND clear aligners”.
Los criterios de inclusión fueron: revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos, estudios observacionales, revisiones narrativas de relevancia clínica y artículos relacionados directamente con la incidencia, etiología, diagnóstico, crecimiento craneofacial, biomecánica y tratamiento ortodóncico de la maloclusión Clase II división 1. Se priorizaron publicaciones con texto completo disponible, metodología clara, pertinencia clínica y relación directa con los objetivos de la revisión.
Los criterios de exclusión fueron: artículos duplicados, publicaciones sin relación directa con la maloclusión Clase II división 1, estudios centrados exclusivamente en otras maloclusiones, documentos con información bibliográfica incompleta o no verificable, reportes con bajo aporte clínico y artículos cuyo contenido no respondía a los ejes temáticos planteados.
El proceso de selección se realizó en tres fases. En la primera fase se identificaron 114 referencias bibliográficas mediante búsqueda en bases de datos, revistas científicas y fuentes académicas. En la segunda fase se eliminaron 18 registros duplicados o con datos bibliográficos incompletos, quedando 96 referencias para revisión por título y resumen. En la tercera fase se excluyeron 58 artículos por no cumplir los criterios de inclusión o por presentar baja relación con el tema central. Finalmente, se seleccionaron 38 referencias bibliográficas para el análisis cualitativo de la revisión.
La información obtenida fue organizada en cuatro ejes principales: incidencia y prevalencia, etiología, diagnóstico y alternativas de tratamiento ortodóncico. Debido al carácter narrativo de la revisión, no se realizó metaanálisis ni evaluación estadística de los resultados, sino una síntesis crítica de la evidencia disponible.

Figura 1. Diagrama de selección de artículos
Fuente: elaboración propia
Resultados
La actualización permitió identificar cuatro áreas principales de cambio con respecto a la revisión de 2014: mayor disponibilidad de revisiones sistemáticas sobre tratamiento temprano y aparatología funcional, incorporación de métodos digitales de diagnóstico, desarrollo de técnicas de anclaje esquelético para distalización y expansión del uso de alineadores transparentes. La Tabla 1 resume la relación entre el artículo de 2014 y la presente actualización.
Tabla 1. Relación entre la revisión de 2014 y la presente actualización.

Fuente: propia.
Epidemiología
Las maloclusiones constituyen uno de los problemas de salud bucal más prevalentes a nivel mundial. Una revisión sistemática que analizó 123 estudios realizados en niños y adolescentes reportó una prevalencia promedio de maloclusión Clase II de 23,8%, situándose como la segunda alteración oclusal más frecuente después de la Clase I. Sin embargo, la frecuencia puede variar considerablemente entre poblaciones debido a diferencias étnicas, genéticas y ambientales (2).
Dentro de las maloclusiones Clase II, la división 1 representa la variante más frecuente. Su aparición suele detectarse durante la dentición mixta y la adolescencia temprana, coincidiendo con los períodos de crecimiento craneofacial activo. Se estima que aproximadamente entre el 20% y el 25% de los niños y adolescentes presentan incisivos superiores prominentes asociados a una Clase II división 1, constituyendo una de las principales causas de consulta ortodóncica en edades tempranas (2,3).
Respecto al sexo, diversos estudios epidemiológicos muestran una distribución relativamente similar entre hombres y mujeres, aunque algunas investigaciones han reportado una ligera mayor frecuencia en mujeres debido a una mayor demanda de tratamiento por motivos estéticos. No obstante, las diferencias observadas no suelen ser estadísticamente significativas (4).
Etiología
La etiología de la maloclusión Clase II división 1 es multifactorial e involucra la interacción de factores genéticos y ambientales. Entre los componentes esqueléticos más comunes se encuentra la retrognatia mandibular, considerada por numerosos autores como el principal factor responsable de esta alteración. También pueden presentarse protrusión maxilar, discrepancias en la longitud mandibular y patrones verticales de crecimiento desfavorables (5).
Los factores ambientales incluyen hábitos orales nocivos como la succión digital prolongada, el uso prolongado de chupete, la respiración bucal, la interposición lingual y alteraciones funcionales musculares. Estos hábitos pueden modificar el equilibrio muscular y favorecer la protrusión de los incisivos superiores y el aumento del resalte horizontal. Asimismo, la herencia desempeña un papel importante en la determinación de la relación maxilomandibular y del patrón de crecimiento craneofacial (5,6).
Factores genéticos
Los factores genéticos desempeñan un papel importante en la forma y tamaño de los maxilares, la relación entre las bases óseas, la posición dentaria y el patrón de crecimiento facial. Las maloclusiones tienen una base poligénica, por lo que múltiples genes intervienen en su desarrollo. Estudios recientes señalan que las discrepancias esqueléticas, el apiñamiento dentario y ciertas alteraciones de la oclusión presentan una importante influencia hereditaria, aunque su expresión clínica puede verse modificada por factores ambientales (7).
Factores ambientales
Los factores ambientales incluyen todas aquellas condiciones externas capaces de alterar el equilibrio funcional del sistema estomatognático durante el crecimiento. Entre ellos destacan los hábitos orales nocivos, las alteraciones respiratorias y las disfunciones musculares. Estos factores pueden modificar la posición dentaria y el desarrollo de los maxilares cuando actúan de manera continua durante etapas críticas del crecimiento craneofacial (7).
Hábitos orales
Los hábitos orales no fisiológicos constituyen una de las principales causas ambientales asociadas a las maloclusiones. La evidencia reciente muestra que hábitos prolongados durante la infancia generan fuerzas anormales sobre los dientes y estructuras óseas, favoreciendo alteraciones como mordida abierta anterior, aumento del resalte horizontal y mordidas cruzadas. La severidad de estas alteraciones depende principalmente de la frecuencia y duración del hábito (8).
Respiración bucal
La respiración bucal es considerada un factor etiológico importante en el desarrollo de maloclusiones. Generalmente se asocia con obstrucciones de las vías aéreas superiores, hipertrofia adenoidea, rinitis alérgica o desviaciones del tabique nasal. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2021 concluyó que los niños con respiración bucal presentan cambios significativos en el desarrollo craneofacial, incluyendo aumento de la altura facial inferior, estrechamiento maxilar, retroposición mandibular y mayor predisposición a mordida abierta y mordida cruzada posterior (8).
Deglución atípica
La deglución atípica consiste en la persistencia del patrón infantil de deglución después de la maduración normal de las funciones orales. Durante este proceso, la lengua ejerce presión inadecuada sobre los dientes o se interpone entre las arcadas dentarias. Esta alteración funcional se relaciona con la aparición de mordida abierta anterior, protrusión de incisivos y alteraciones en la relación entre los maxilares. Además, suele coexistir con otros hábitos orales y con la respiración bucal, potenciando sus efectos sobre el desarrollo dentofacial (7).
Succión digital
La succión digital es uno de los hábitos más frecuentes durante la infancia. Aunque puede considerarse normal en los primeros años de vida, su permanencia prolongada se asocia con alteraciones dentoesqueléticas importantes. Entre las manifestaciones clínicas más comunes se encuentran la mordida abierta anterior, la vestibularización de los incisivos superiores, el aumento del resalte horizontal y la constricción transversal del maxilar. La literatura actual señala que la duración del hábito es el factor que más influye en la gravedad de las alteraciones producidas (7).
Diagnóstico
Características intraorales
La clase II división 1 presentan una relación distal de los molares mandibulares respecto a los molares maxilares , es decir con presencia de un escalón distal (9,10).
Se caracteriza por presentar incisivos superiores inclinados hacia vestibular, un overjet aumentado, el cual puede tener o no un arco maxilar estrecho 1. Los pacientes a veces presentan atresia del arco superior, sobremordida aumentada, paladar profundo (10).
Además, un resalte excesivo característico de esta clase, es que podría estar asociado con una mayor probabilidad de sufrir traumatismos en todas las edades y etapas del desarrollo dental. También en pacientes presentan una sobremordida mayor a 10mm en esta clase (11).
Una mordida abierta característica de esta anomalía puede presentarse a cualquier edad, se clasifica en: dental y esquelética dependiendo de su etiología (12).
Características extraorales
Se observó que en esta clase los pacientes tienen un biotipo dolicofacial, perfil convexo y crecimiento facial vertical, labios entreabiertos y secos (10), asociados a una protrusión maxilar, mandíbula retraída o una combinación de ambas situaciones (9).
El paciente para poder deglutir interpone el labio inferior entre los dientes anterosuperiores, atrás de estos y delante de los anteroinferiores, produciendo una hiperactividad muscular del mentón (12).
Diagnóstico digital en ortodoncia
El campo de la ortodoncia digital comprende métodos e instrumentos que utilizan plataformas digitales para mejorar los resultados en los pacientes, la planificación del tratamiento y el diagnóstico. Por ejemplo: la radiografía digital, fotografías digitales, la CBCT y la IA. Ayudando en la documentación, los modelos de estudio, el análisis de maloclusión, el diseño de la sonrisa, la planificación del tratamiento y la producción de aparatos de ortodoncia (13).
La topografía 3D convencional de la anatomía de la superficie facial del paciente es gracias a los escáneres faciales que, en combinación con el modelo digital, la imagen CBCT, permite crear un paciente virtual 3D (13).
Escáneres intraorales
Reemplaza los materiales de impresión tradicionales con imágenes 3D precisas de la dentición de los pacientes con una reproducibilidad de satisfactoria a excelente. Estos escáneres generan modelos digitales realistas al instante, ahorrando tiempo, espacio y costos, además evita el reflejo nauseoso como en el caso del paciente clase 2 división 1 (13).
Inician con las imágenes de la luz proyectadas que son capturadas por cámaras con sensores de imagen y enviadas al software para su procesamiento. Luego el software construye una nube de puntos (malla poligonal) representando los modelos de superficie tridimensionales tanto de los dientes como del tejido. Finalmente, la malla se procesa y refina más produciendo una imagen 3D final del objeto escaneado (5).
CBCT
La CBCT en ortodoncia ayuda en el diagnóstico de estructuras esqueléticas y bucales, es decir podemos evaluar raíces dentales, morfología ósea incluso la patología que retrasan el tratamiento. Generan imágenes 3D de los dientes, maxilares, tejidos circundantes y el análisis de planos seleccionado en 2D o 3D (13).
Actualmente con ayuda de softwares se puede integrar la CBCT del paciente y fotografías escaneadas de modelos dentales. Siendo el resultado final una imagen en 3D del cráneo que incluye la oclusión (13).
La inteligencia artificial
La IA ayuda a un mejor diagnóstico ortodóncico, planificación del tratamiento, evaluación del crecimiento y desarrollo, evaluación del progreso, resultados del tratamiento, fase de mantenimiento, monitorización a distancia y seguimiento a largo plazo que resulta muy útil en el paciente de clase 2 división 1 (14).
La IA se integró en la detección automatizada de puntos de referencia en cefalogramas laterales (tradicional y el análisis cefalométrico 3D a partir de modelos renderizados del cráneo gracias a escaneos con CBCT) y los escaneos intraorales o datos fotográficos (14,15).
De esta forma la integración del aprendizaje profundo en el software dado por la IA aumenta la velocidad de procesamiento de imágenes (reconociendo patrones complejos), texto, sonidos y otros datos con el objetivo de producir información y predicciones precisas (14).
Softwares cefalométricos
Evalúa las relaciones esqueléticas del maxilar-mandíbula-base del cráneo en las dimensiones sagital y vertical, las relaciones dentales de los dientes superiores e inferiores con las bases esqueléticas, usando un software para análisis cefalométrico digital (16).
CephX: basado en CNN podrían ofrecer un rendimiento clínico aceptable (16).
Ceppro: para la práctica clínica diaria y manejo de grandes bases de datos (investigativos). Los artefactos pueden afectar su eficacia (16).
AudaxCeph: No superaro los 2 mm de margen de error clínicamente aceptado, excepto para Porion y Ápice del Incisivo Inferior( desvió más de 2 mm) en los planos horizontal o vertical (16).
WebCeph, y el software OnyxCeph. La IA seguida del ajuste manual de CL podría ser una estrategia precisa en CA (14).
CephNet. Con una precisión del análisis cefalométrico del 89,33% (10).
En un estudio del Dr, Anand y cols. En Nepal está dirigido a pacientes con clase 2 división 1 utilizando un trazado digital en WebcephPlus. Los pacientes de clase II división 1 tuvieron un ángulo ANB aumentado, incisivos superiores e inferiores proinclinados y la mandíbula retrognática SNB=77,8° (17).
Características cefalométricas en pacientes clase 2 división 1
En un estudio cefalométrico en niños realizado por Volkan Ciftci y cols. Se pudo evidenciar las características cefalométricas de los pacientes clase 2 división 1. Entre los que se incluían los siguientes: El ángulo SNA 80,39 ± 3,64 se encuentra en un rango normal, el ángulo ANB 6.93 ± 1,72 está aumentado confirmando una clase 2 esquelética . El ángulo SNB 73,46 se encuentra disminuido (mandíbula muy retrasada). La convexidad (12,65 ±3,95 y 5,44mm ±1,74) describen un perfil facial marcadamente convexo característico de una clase 2 (18).
En cuanto al ángulo U1-FH (113,49±5.7) está aumentado, los incisivos superiores se encuentran proinclinados. U1-NA(24,25±4,68 Y 4,75mm±1,95) indica que los dientes superiores se encuentran ligeramente adelantados respecto al hueso maxilar. Sobremordida horizontal/Overjet (9,71mm ±1,76) existiendo un escalón vacío horizontal de casi 10 mm entre los dientes de arriba y los de abajo. Para L1-NB (22,48 ±6,43 y 3,71 mm ±1,63) los incisivos inferiores están relativamente retrasados o normales. El labio superior está por delante de la línea estética de ricketts debido a los incisivos superiores (18).
Tratamiento temprano y tratamiento en una fase
La elección entre tratamiento temprano en dos fases y tratamiento en una fase continúa siendo uno de los temas más debatidos en la Clase II división 1. La primera fase suele realizarse en dentición mixta con aparatos funcionales u ortopédicos, buscando reducir el overjet, mejorar la relación sagital y disminuir el riesgo de trauma en incisivos prominentes. La segunda fase se desarrolla en dentición permanente con aparatología fija o alineadores para finalizar alineación, nivelación, engranaje oclusal y estética (19).
La evidencia Cochrane indica que el tratamiento temprano de incisivos superiores prominentes puede reducir la probabilidad de trauma incisivo en comparación con no intervenir durante esa etapa (2,20). No obstante, las revisiones también muestran que los resultados oclusales finales pueden ser similares entre tratamientos en una fase y dos fases, aunque el abordaje en dos fases suele prolongar el tiempo total de tratamiento (4). Por ello, no debe indicarse tratamiento temprano de forma rutinaria en todos los pacientes, sino en casos seleccionados con overjet severo, riesgo de trauma, impacto psicosocial, hábitos persistentes o discrepancia esquelética significativa.
Una recomendación clínica prudente es individualizar la decisión: el tratamiento temprano es más justificable cuando existe riesgo funcional, traumático o psicosocial; el tratamiento en una fase puede ser suficiente cuando la discrepancia es moderada y el paciente se encuentra próximo al pico de crecimiento puberal o ya en dentición permanente. La reducción temprana del overjet como estrategia preventiva debe discutirse con el paciente y la familia, considerando beneficios, duración y necesidad probable de una segunda fase (11).
Aparatos funcionales removibles y fijos
Los aparatos funcionales buscan modificar la postura mandibular y favorecer cambios dentoalveolares, musculares y, en pacientes en crecimiento, esqueléticos. Los aparatos prefabricados miofuncionales han mostrado cierta efectividad en la corrección de rasgos de Clase II división 1, aunque la magnitud de sus efectos y la calidad de la evidencia son variables (5). Los aparatos funcionales removibles tradicionales, como Twin Block, dependen más de la cooperación del paciente, pero pueden producir cambios favorables cuando se usan durante el crecimiento activo (21).
Los aparatos funcionales fijos, como Herbst, Forsus, MARA y AdvanSync, reducen la dependencia de la cooperación porque mantienen una posición mandibular adelantada o aplican fuerzas continuas entre arcadas. Los metaanálisis indican que estos dispositivos pueden mejorar la relación sagital, disminuir el overjet y producir una combinación de efectos esqueléticos y dentoalveolares (22,23).
La comparación entre aparatos debe interpretarse con cautela. El Herbst cuenta con amplia documentación y suele indicarse en pacientes con retrognatia mandibular y crecimiento activo.
Twin Block es una alternativa removible relevante en pacientes colaboradores, mientras que Forsus, MARA y AdvanSync son opciones fijas útiles cuando se busca mayor control del uso (24–27). La selección debe considerar maduración esquelética, patrón vertical, severidad de la discrepancia, higiene, riesgo periodontal, colaboración y objetivos faciales.
Camuflaje, extracciones, distalización y TADs
En pacientes con crecimiento residual limitado o discrepancias principalmente dentoalveolares, el camuflaje ortodóncico puede ser una opción válida. Este puede incluir extracciones, retracción anterior, distalización maxilar o combinaciones con anclaje esquelético. Las estrategias de extracción dependen de la protrusión dental, el perfil facial, el apiñamiento, la exposición incisiva, la relación canina, la estabilidad y las expectativas estéticas (28).
Los dispositivos de anclaje temporal, como microimplantes y miniplacas, han ampliado la posibilidad de distalizar el arco superior con menor pérdida de anclaje. Las revisiones sobre distalización total del arco maxilar mediante TADs muestran que esta alternativa puede ser eficaz en la corrección de relaciones Clase II dentoalveolares, especialmente cuando se busca evitar extracciones o cirugía en casos seleccionados (29). Además, estudios clínicos recientes describen resultados favorables del anclaje con microimplantes para mejorar la relación molar y el overjet (30).
La distalización con sistemas apoyados en miniscrews, cantilevers o aparatos tipo pendulum puede ser útil cuando existe espacio distal suficiente, terceros molares ausentes o planificados para exodoncia, patrón vertical controlable y necesidad de corrección dentoalveolar (31). En contraste, en discrepancias esqueléticas severas de pacientes adultos, el camuflaje puede resultar limitado y debe considerarse la posibilidad de tratamiento ortodóncico-quirúrgico.
Alineadores transparentes
Los alineadores transparentes han incrementado su presencia en la ortodoncia contemporánea por sus ventajas estéticas, removibilidad, comodidad y facilidad de higiene. En Clase II división 1 pueden utilizarse para alineación, control de inclinaciones, distalización secuencial, uso de elásticos intermaxilares y, en algunos sistemas, avance mandibular en pacientes en crecimiento.
Las revisiones señalan que la predictibilidad de los alineadores varía según el tipo de movimiento, la biomecánica planificada, el uso de aditamentos, la cooperación del paciente y la necesidad de refinamientos (32). La evidencia sobre avance mandibular con alineadores sugiere que pueden lograrse efectos dentoalveolares y ciertos cambios sagitales; sin embargo, la magnitud de los efectos esqueléticos debe interpretarse con prudencia y compararse con aparatos funcionales convencionales (33).
Tabla 2. Selección terapéutica según características clínicas del paciente.

Fuente: propia.
Discusión
La presente actualización toma como punto de partida la revisión publicada en 2014 por Arévalo & cols., (2014) en la cual se abordaron la incidencia, etiología, diagnóstico y tratamiento ortodóncico de la maloclusión Clase II división 1 a partir de literatura publicada entre 2009 y 2014 (1). Al contrastar esos hallazgos con la evidencia reciente, se observa que esta maloclusión continúa siendo una de las alteraciones más relevantes en la práctica ortodóncica, tanto por su frecuencia como por sus repercusiones funcionales, estéticas y psicosociales.
De Ridder & cols., (2022) reportaron, en una revisión sistemática de 123 estudios, una prevalencia promedio de maloclusión Clase II de 23,8%, lo que la ubica como una de las alteraciones oclusales más frecuentes en niños y adolescentes (3). Sin embargo, esta cifra debe interpretarse con cautela, debido a la variabilidad metodológica entre estudios, diferencias poblacionales, criterios diagnósticos y rangos de edad evaluados (3,7).
Desde el punto de vista etiológico, la evidencia actual confirma lo señalado en la revisión de 2014: la Clase II división 1 no responde a una causa única, sino a una interacción de factores genéticos, esqueléticos, dentoalveolares y funcionales (1). Entre los componentes más relevantes se encuentran la retrognatia mandibular, la protrusión maxilar, la proinclinación de los incisivos superiores y el aumento del resalte horizontal. A esto se suman factores ambientales como la respiración bucal, la succión digital, la interposición lingual y la deglución atípica, los cuales pueden alterar el equilibrio muscular y condicionar el desarrollo craneofacial durante la infancia (8). Zhao & cols., (2021) evidenciaron que la respiración bucal se asocia con cambios esqueléticos faciales, aumento de la altura facial inferior, estrechamiento maxilar, retroposición mandibular y mayor predisposición a mordidas abiertas o cruzadas posteriores (8). Por tanto, el diagnóstico temprano de estos factores resulta fundamental para evitar la progresión de la discrepancia dentofacial.
En relación con el diagnóstico, los estudios recientes mantienen la importancia del análisis clínico y cefalométrico como base para la identificación de la Clase II división 1. Ciftci & cols., en pacientes en dentición mixta, reportaron un ángulo ANB aumentado de 6,93° ± 1,72, un SNB disminuido de 73,46° y un overjet promedio de 9,71 mm, hallazgos compatibles con una discrepancia esquelética de Clase II asociada principalmente a retrusión mandibular (18).
De forma similar, Acharya & cols., (2023) describieron en pacientes de Nepal características cefalométricas como ANB aumentado, incisivos superiores e inferiores proclinados y mandíbula retrognática, con SNB promedio de 77,8° (17). Estos resultados refuerzan que, aunque existan variaciones poblacionales, la Clase II división 1 suele presentar un patrón cefalométrico relativamente constante: discrepancia sagital aumentada, resalte horizontal excesivo y compromiso del perfil facial.
Uno de los principales aportes de la literatura posterior a 2014 es la incorporación de herramientas digitales en el diagnóstico ortodóncico. Pandey & cols., (2024) destacan que la radiografía digital, los escáneres intraorales, la tomografía computarizada de haz cónico y la planificación digital han mejorado la precisión diagnóstica, la documentación clínica y la comunicación con el paciente (13). Asimismo, Alassiry (2023) señala que los escáneres intraorales permiten obtener modelos tridimensionales con adecuada reproducibilidad, evitando algunas limitaciones de las impresiones convencionales (34). En este contexto, la inteligencia artificial ha adquirido un papel creciente en la identificación automática de puntos cefalométricos, análisis de imágenes y planificación terapéutica. Nordblom & cols., (2024) , así como Dipalma & cols., (2023) coinciden en que estas herramientas muestran resultados clínicamente aceptables; sin embargo, advierten que todavía se requieren estudios de validación externa, estandarización de protocolos y supervisión profesional constante (14,15). Por ello, la tecnología digital debe entenderse como un complemento del juicio clínico y no como un sustituto del ortodoncista.
Respecto al momento ideal de intervención, el debate entre tratamiento temprano en dos fases y tratamiento en una sola fase continúa vigente. Alharbi & cols., (2022) concluyeron que el tratamiento temprano puede ofrecer beneficios en casos seleccionados, especialmente cuando existe overjet severo, riesgo de traumatismo dentario o afectación psicosocial (19). No obstante, Fleming & cols., (2020) señalaron que los resultados oclusales finales del tratamiento temprano suelen ser comparables a los obtenidos con el tratamiento en una sola fase, aunque con mayor duración total del proceso terapéutico (35). En concordancia, Thiruvenkatachari & cols., (2015) demostraron que la intervención temprana reduce significativamente el riesgo de trauma incisal en pacientes con resalte aumentado, lo que justifica su indicación cuando el riesgo clínico es evidente (2). En consecuencia, la decisión no debe basarse únicamente en la edad, sino en la severidad del caso, el patrón de crecimiento, la cooperación del paciente y el impacto funcional o estético de la maloclusión.
En cuanto a los aparatos funcionales, la evidencia reciente confirma su utilidad en pacientes en crecimiento con Clase II división 1 asociada a retrognatia mandibular. Matthaios & cols., (2022) reportaron que el Herbst y el Forsus producen reducción significativa del overjet y mejoría de la relación molar, aunque gran parte de los cambios observados corresponden a efectos dentoalveolares y no exclusivamente esqueléticos (23). Minervini & cols., (2024) analizaron la relación entre el uso del aparato Herbst y los trastornos temporomandibulares, sin encontrar evidencia concluyente de efectos adversos significativos sobre la articulación temporomandibular (36). Por su parte, Hemanth & cols., (2023) evaluaron mediante CBCT la eficacia clínica del Forsus y el AdvanSync, encontrando cambios favorables en la corrección de la discrepancia sagital (27). Ravi & cols., (2021) también sostienen que los aparatos funcionales fijos constituyen una alternativa eficaz cuando se busca reducir la dependencia de la cooperación del paciente (37). En contraste, el Twin Block ofrece resultados favorables y comparables al Herbst en varios parámetros cefalométricos, pero su eficacia depende en mayor medida del uso constante por parte del paciente (24).
En pacientes con crecimiento limitado o discrepancias principalmente dentoalveolares, el camuflaje ortodóncico continúa siendo una opción válida. La extracción de primeros premolares superiores sigue siendo una alternativa frecuente para corregir protrusión dentoalveolar y resalte aumentado; sin embargo, Booij & cols., (2022) demostraron que, en casos específicos, la extracción de primeros molares superiores en mal estado también puede generar resultados cefalométricos aceptables en pacientes normodivergentes e hiperdivergentes (28). De manera complementaria, la distalización maxilar con dispositivos de anclaje temporal ha representado un avance importante frente a los métodos tradicionales. Raghis & cols., (2022) concluyeron que los TADs permiten distalizar el arco maxilar con mayor control y mínima pérdida de anclaje (29). Asimismo, Zhao & cols., (2024) describieron que los microimplantes ofrecen una alternativa predecible para el tratamiento de Clase II, especialmente cuando se busca reducir la dependencia de aparatos extraorales o de la cooperación del paciente (30).
Finalmente, los alineadores transparentes se han incorporado como una alternativa estética y digitalmente planificada para determinados casos de Clase II. Muro & cols., (2023) señalan que estos sistemas presentan ventajas en comodidad, estética y planificación tridimensional; sin embargo, su predictibilidad es mayor en movimientos dentarios leves o moderados y todavía requiere mayor evidencia en discrepancias esqueléticas severas (32). Por ello, su indicación debe realizarse con criterios clínicos estrictos y, en algunos casos, combinarse con auxiliares como elásticos, attachments, distalizadores o anclaje esquelético.
En conjunto, esta actualización confirma que los principios descritos en la revisión de 2014 siguen siendo válidos, especialmente en cuanto a la importancia del diagnóstico integral y la individualización terapéutica (1). No obstante, la evidencia reciente amplía el enfoque mediante la incorporación de diagnóstico digital, inteligencia artificial, CBCT, escáneres intraorales, TADs, microimplantes y alineadores transparentes (2–38). La principal limitación de esta revisión es su carácter narrativo, por lo que los hallazgos deben interpretarse considerando la heterogeneidad de los estudios, los diferentes diseños metodológicos y la variabilidad en los criterios de selección de pacientes. A pesar de ello, la literatura revisada permite concluir que el manejo de la Clase II división 1 debe ser individualizado, basado en evidencia y orientado no solo a la corrección oclusal, sino también a la estabilidad, la estética facial, la función y la calidad de vida del paciente.
Limitaciones
La principal limitación de esta revisión es su carácter narrativo. Aunque se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios clínicos, no se realizó una búsqueda sistemática con evaluación formal de riesgo de sesgo ni metaanálisis propio. Además, la heterogeneidad de edades, aparatos, protocolos, duración de seguimiento y criterios de éxito dificulta comparar directamente todos los resultados. Futuras revisiones deberían aplicar protocolos PRISMA, estratificar por maduración esquelética y analizar estabilidad a largo plazo de cada modalidad terapéutica.
Conclusión
La maloclusión Clase II división 1 es una de las alteraciones ortodóncicas más prevalentes a nivel mundial, con una etiología multifactorial que integra componentes genéticos y ambientales, por lo que su detección temprana durante la dentición mixta resulta fundamental para planificar una intervención oportuna y prevenir secuelas funcionales, traumáticas y psicosociales. El diagnóstico debe ser integral, combinando el examen clínico intraoral y extraoral con el análisis cefalométrico, cuyos parámetros más relevantes incluyen un ángulo ANB aumentado, un SNB disminuido, overjet aumentado y proinclinación de incisivos superiores, hallazgos consistentes entre distintas poblaciones estudiadas. Las tecnologías digitales, incluyendo la CBCT, los escáneres intraorales y la inteligencia artificial aplicada al análisis cefalométrico, representan herramientas de alto valor diagnóstico que mejoran la precisión y la planificación terapéutica, aunque aún requieren mayor validación clínica y estandarización en su aplicación rutinaria. El tratamiento ortopédico-funcional durante el período de crecimiento activo constituye la primera línea terapéutica en pacientes con discrepancia esquelética significativa, siendo los aparatos Herbst, Forsus, Twin Block, MARA y AdvanSync los que cuentan con mayor respaldo científico en cuanto a la corrección de la relación sagital, reducción del overjet y mejora del perfil facial. En pacientes con crecimiento agotado o discrepancias predominantemente dentoalveolares, el camuflaje ortodóncico mediante extracciones y la distalización con TADs constituyen opciones válidas y predecibles, cuya elección debe fundamentarse en una evaluación individualizada que contemple edad, potencial de crecimiento, cooperación, severidad de la maloclusión y expectativas estéticas. En conclusión, el manejo exitoso de la maloclusión Clase II división 1 exige una visión interdisciplinaria, el dominio de múltiples opciones terapéuticas y el seguimiento continuo de la evidencia científica actualizada, a fin de ofrecer al paciente el tratamiento más oportuno, eficaz y estable a largo plazo.
Agradecimientos
Agradecemos al Dr. Manuel Estuardo Bravo Calderón por su orientación académica y por brindar el artículo base que permitió desarrollar esta actualización bibliográfica. Asimismo, expresamos nuestro reconocimiento a la Facultad de Odontología de la Universidad de Cuenca por el apoyo formativo durante la elaboración de este trabajo.
Referencias
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