Cambiar a modo oscuro
Revisión de la Literatura

Uso de elásticos intermaxilares y su impacto sobre la articulación temporomandibular: revisión de la evidencia disponible

,

  1. Cirujano Dentista, Pontificia Universidad Católica de Chile
  2. Ortodoncia y Ortopedia Dento Máxilo Facial Universidad de Chile; Docente Diplomado Ortodoncia Temprana para el Paciente Pediátrico, Pontificia Universidad Católica de Chile
Recibido: 30/06/2026 Aceptado: 05/07/2026 Publicado: 24/07/2026

Tiempo estimado de lectura: 37 min (5.855 palabras)

(Esta estimación no incluye el texto de las tablas, figuras y referencias)

Resumen

Ver resumen en Español Ver resumen en English

Uso de elásticos intermaxilares y su impacto sobre la articulación temporomandibular: revisión de la evidencia disponible

Introducción: La relación entre el uso de elásticos intermaxilares y las alteraciones de la articulación temporomandibular (ATM) continúa siendo controversial. Aunque estas mecánicas pueden modificar la posición mandibular y la distribución de cargas articulares, la evidencia disponible respecto a su impacto sobre la ATM es limitada.

Materiales y métodos: Se realizó una revisión de la literatura mediante búsqueda electrónica en PubMed el 21 de mayo de 2026. Se utilizaron términos MeSH y palabras clave relacionados con ATM, trastornos temporomandibulares, ortodoncia y elásticos intermaxilares. Se incluyeron estudios publicados desde el año 2000 en adelante. De 71 artículos identificados, 11 fueron seleccionados por abordar la relación entre elásticos intermaxilares y ATM. De ellos, cinco estudios fueron incluidos en el análisis principal por evaluar específicamente el efecto de los elásticos sobre la articulación.

Resultados: Los estudios analizados indicaron que los elásticos intermaxilares pueden modificar la posición condilar y la distribución de tensiones articulares. Sin embargo, la evidencia clínica mostró principalmente efectos dentoalveolares, sin demostrar de forma consistente remodelación articular significativa ni desarrollo de trastornos temporomandibulares atribuibles directamente al uso de elásticos. Asimismo, se observó una importante heterogeneidad en los protocolos de tratamiento y métodos diagnósticos utilizados.

Conclusión: La evidencia disponible resultó insuficiente para establecer una asociación causal entre el uso de elásticos intermaxilares y alteraciones de la ATM. La ausencia de evaluaciones imagenológicas pre y post tratamiento y la falta de estandarización de las variables biomecánicas limitan la interpretación de los hallazgos actuales.

Palabras clave: Articulación temporomandibular, trastornos temporomandibulares, ortodoncia, aparatos ortodóncicos, imagen por resonancia magnética.

Use of intermaxillary elastics and their impact on the temporomandibular joint: a review of the available evidence

Introduction: The relationship between the use of intermaxillary elastics and temporomandibular joint (TMJ) disorders remains controversial. Although these mechanisms can modify mandibular position and joint load distribution, the available evidence regarding their impact on the TMJ is limited.

Materials and methods: A literature review was conducted using an electronic search of PubMed on May 21, 2026. MeSH terms and keywords related to temporomandibular joint (TMJ), temporomandibular disorders, orthodontics, and intermaxillary elastics were used. Studies published from 2000 onward were included. Of the 71 articles identified, 11 were selected for addressing the relationship between intermaxillary elastics and the TMJ. Of these, five studies were included in the main analysis for specifically evaluating the effect of the elastics on the joint.

Results: The studies analyzed indicated that intermaxillary elastics can modify condylar position and the distribution of joint stresses. However, clinical evidence primarily showed dentoalveolar effects, without consistently demonstrating significant joint remodeling or the development of temporomandibular disorders directly attributable to elastic use. Furthermore, significant heterogeneity was observed in the treatment protocols and diagnostic methods employed.

Conclusion: The available evidence was insufficient to establish a causal association between the use of intermaxillary elastics and temporomandibular joint (TMJ) disorders. The lack of pre- and post-treatment imaging studies and the lack of standardization of biomechanical variables limit the interpretation of the current findings.

Keywords: temporomandibular joint, temporomandibular disorders, orthodontics, orthodontic appliances, magnetic resonance imaging.


Introducción

La articulación temporomandibular (ATM) constituye una de las estructuras más complejas del sistema estomatognático debido a su funcionamiento bilateral coordinado y a la compleja interacción entre estructuras musculares, dentarias y esqueletales. Su estabilidad funcional depende de la adecuada relación entre el cóndilo mandibular, el disco articular y las estructuras adyacentes, permitiendo la distribución fisiológica de las cargas generadas durante funciones como la masticación, deglución y fonación. Alteraciones en estos componentes pueden generar trastornos temporomandibulares (TTM), un grupo heterogéneo de condiciones caracterizadas por dolor, ruidos articulares y limitaciones funcionales, cuya etiología se considera actualmente multifactorial (1).

Dentro de las alteraciones internas de la ATM, el desplazamiento discal representa uno de los hallazgos más frecuentes (2). En muchos casos estas alteraciones pueden permanecer clínicamente silentes o manifestarse mediante signos mínimos, como clics articulares leves, sin generar sintomatología significativa. Sin embargo, pacientes aparentemente asintomáticos pueden presentar cambios estructurales preexistentes, incluyendo desplazamientos discales con reducción, alteraciones inflamatorias o modificaciones adaptativas de los tejidos articulares, que no son detectables mediante examen clínico convencional (2,3). Esta situación adquiere relevancia debido a que factores mecánicos adicionales podrían actuar sobre una articulación previamente susceptible y favorecer la aparición de síntomas o fenómenos de descompensación funcional.

Los elásticos intermaxilares corresponden a una de las herramientas terapéuticas más utilizadas en ortodoncia para la corrección de discrepancias sagitales, verticales y transversales (4,5). Su aplicación genera sistemas complejos de fuerzas tridimensionales capaces de producir movimientos dentarios, modificaciones esqueletales y cambios en la posición mandibular (4,5). Dependiendo de la configuración utilizada, pueden inducir efectos secundarios como extrusión dentaria, alteraciones de dimensión vertical y rotaciones mandibulares, factores que potencialmente podrían modificar la distribución de cargas sobre la ATM y alterar la relación cóndilo-disco (4,5). Los efectos producidos dependen en gran medida de la dirección del vector de fuerza, y del diámetro y onzas del elástico.

Las maloclusiones Clase II y Clase III esqueletales corresponden a discrepancias anteroposteriores entre el maxilar y la mandíbula. La Clase II esqueletal se caracteriza generalmente por una posición mandibular retruida, protrusión maxilar o una combinación de ambas, mientras que la Clase III esqueletal suele asociarse a protrusión mandibular, deficiencia maxilar o alteraciones combinadas del complejo craneofacial (6,7). Para la corrección ortodóncica de estas discrepancias se utilizan frecuentemente elásticos intermaxilares Clase II y Clase III, los cuales generan sistemas de fuerzas capaces de producir cambios dentarios, modificaciones posicionales mandibulares y alteraciones biomecánicas sobre estructuras adyacentes (4,5). Estudios biomecánicos sugieren que los elásticos Clase II podrían asociarse a desplazamientos funcionales condilares en dirección anterior e inferior, mientras que los Clase III podrían favorecer desplazamientos posteriores y superiores del complejo cóndilo-fosa (4,5,8,9). Estos desplazamientos podrían alterar los puntos de carga y presión dentro de la ATM, generando respuestas biomecánicas diferentes según la condición basal de cada paciente (8). En individuos con alteraciones internas preexistentes, como desplazamiento discal con reducción o cambios adaptativos articulares subclínicos, fuerzas repetitivas o mantenidas podrían actuar como factores capaces de favorecer fenómenos de descompensación funcional o sobrecarga tisular. Lo anterior podría modificar la distribución de cargas sobre estructuras retrodiscales altamente vascularizadas e inervadas, las cuales presentan mayor susceptibilidad frente a fenómenos compresivos y cambios mecánicos repetitivos (2). En este contexto, el uso prolongado de elásticos podría actuar como un factor mecánico adicional capaz de descompensar una ATM previamente susceptible, favoreciendo la aparición o exacerbación de síntomas clínicos previamente ausentes (2,8). Asimismo, variables relacionadas con la intensidad de la fuerza aplicada, determinada por el calibre o fuerza del elástico, y la duración diaria de uso podrían representar factores relevantes en la magnitud de las modificaciones biomecánicas generadas sobre la ATM y, potencialmente, en la respuesta adaptativa articular (4,5).

Pese a la plausibilidad biológica de esta asociación, la relación entre el uso de elásticos intermaxilares y el desarrollo de alteraciones temporomandibulares continúa siendo controversial. Estudios biomecánicos recientes han demostrado que determinadas configuraciones, especialmente aquellas de carácter asimétrico o unilateral, pueden generar modificaciones en patrones de movimiento mandibular y distribución de tensiones articulares (8). Sin embargo, gran parte de la evidencia disponible proviene de modelos computacionales, análisis biomecánicos o evaluaciones basadas únicamente en sintomatología clínica, presentando limitaciones para determinar la respuesta biológica real de la articulación (8).

Debido a la escasez de estudios longitudinales que incorporen evaluación imagenológica seriada y a la persistente incertidumbre respecto al efecto de los elásticos sobre la ATM, resulta necesario investigar esta relación mediante metodologías capaces de caracterizar adecuadamente el estado articular inicial y su evolución posterior. El esclarecimiento de esta asociación podría contribuir a una planificación ortodóncica más segura y a una mejor comprensión de los posibles efectos articulares derivados del uso de elásticos intermaxilares.

En este escenario, el objetivo del presente estudio es evaluar el efecto que puedan producir elásticos intermaxilares en la ATM.

Metodología de búsqueda 

El 21 de mayo de 2026 se realizó una búsqueda bibliográfica electrónica en la base de datos PubMed con el objetivo de identificar estudios que evaluaran la relación entre el uso de elásticos intermaxilares y la ATM. La estrategia de búsqueda empleó los siguientes términos MeSH y palabras clave: (“Temporomandibular Joint”[Mesh] OR “Temporomandibular Joint Disorders”[Mesh] OR TMJ OR TMD OR temporomandular disorder*) AND (“Orthodontics”[Mesh] OR “Orthodontic Appliances”[Mesh] OR orthodontic treatment) AND (intermaxillary elastic* OR interarch elastic* OR orthodontic elastic* OR class II elastic* OR class III elastic* OR unilateral elastic* OR asymmetric elastic*).

Se aplicó como criterio de filtrado la inclusión exclusiva de estudios publicados desde el año 2000 en adelante, obteniéndose un total de 71 resultados. Sin la aplicación de dicho filtro temporal, la búsqueda identificó 86 publicaciones, con registros que databan de 1971. Posteriormente, se realizó una revisión de títulos, resúmenes y textos completos para determinar su pertinencia con el objetivo de la presente investigación.

Tras el proceso de selección, se identificaron 11 estudios que abordaban de forma directa la relación entre el uso de elásticos intermaxilares y su posible impacto sobre la ATM. Sin embargo, debido a que varios de estos trabajos analizaban los efectos de los elásticos en combinación con otras modalidades terapéuticas, tales como alineadores transparentes, aparatos funcionales fijos o mecánicas ortodóncicas adicionales, se decidió restringir el análisis principal a aquellos estudios que evaluaban específicamente el efecto de los elásticos intermaxilares. Como resultado, cinco estudios fueron seleccionados para el análisis detallado de resultados. Finalmente, un estudio adicional fue incorporado mediante búsqueda manual a través de otras fuentes bibliográficas, al considerarse pertinente para complementar la evidencia analizada.

Figura 1: Flujo de búsqueda de información, esquema PRISMA.

Figura 1: Flujo de búsqueda de información, esquema PRISMA.

Resultados

Se incluyeron cinco estudios que evaluaron directa o indirectamente la relación entre el uso de elásticos intermaxilares y la ATM. Los diseños metodológicos fueron heterogéneos e incluyeron dos estudios clínicos en pacientes, dos estudios biomecánicos mediante análisis por elementos finitos (Finite Element Analysis, FEA) y una revisión sistemática. Los estudios analizaron principalmente elásticos Clase II, aunque dos investigaciones también evaluaron elásticos Clase III y configuraciones asimétricas. Las metodologías utilizadas incluyeron evaluación clínica, telerradiografía lateral, resonancia magnética (RM), tomografía computarizada de haz cónico (CBCT) y modelación computacional. 

Ninguno de los estudios clínicos incluidos realizó evaluación seriada mediante resonancia magnética antes y después del tratamiento, limitando la capacidad para determinar cambios articulares inducidos específicamente por el uso de elásticos intermaxilares.

Considerando la heterogeneidad de la evidencia disponible, tanto en las características de los elásticos utilizados como en las metodologías empleadas para evaluar la articulación temporomandibular, los resultados fueron agrupados según el tipo de mecánica elástica analizada. En consecuencia, los hallazgos se presentan en tres categorías: elásticos Clase II, elásticos Clase III y elásticos asimétricos.

Elásticos Clase II 

El estudio clínico de Serbesis-Tsarudis y Pancherz (10)evaluó específicamente los elásticos intermaxilares Clase II (2.5 oz) en el contexto del tratamiento de Clase II esqueletal, mediante telerradiografía lateral. Los cambios articulares observados fueron de magnitud limitada y de carácter predominantemente vertical, con una posición condilar más superior y un desplazamiento inferior del mentón. La corrección de la maloclusión se atribuyó fundamentalmente a cambios dentoalveolares, sin evidencia de estimulación significativa del crecimiento condilar ni de remodelación articular relevante, lo que sugiere que los elásticos Clase II generan modificaciones biomecánicas detectables pero con escasa repercusión sobre el crecimiento o la remodelación de las estructuras articulares.

El análisis tridimensional por elementos finitos de Gurbanov, Bas y Öz (11) comparó la distribución de tensiones en la ATM bajo la acción de elásticos Clase II, considerando tanto articulaciones con disco en posición normal como con desplazamiento discal anterior. Los modelos Clase II presentaron niveles de estrés superiores a los Clase III, tanto en el cóndilo mandibular como en el disco articular. Cuando el disco se encontraba desplazado anteriormente, el estrés se concentró en la región posterior del disco, en la zona de unión con los tejidos retrodiscales; en articulaciones con disco normoposicionado, el estrés se distribuyó principalmente en la región medial del disco. En cuanto a la localización específica de las tensiones, en los modelos Clase II con disco normal los mayores esfuerzos de tracción se localizaron en la región posterior del cóndilo, mientras que con desplazamiento discal anterior las mayores tensiones compresivas se localizaron en las regiones anterior y anterosuperior del cóndilo. Los autores concluyeron que los elásticos Clase II incrementan las cargas articulares de forma más marcada que los Clase III, con un efecto potencialmente más relevante en pacientes con desplazamiento discal previo.

El estudio numérico de Zhang et al. (8) incluyó configuraciones Clase II (convencional y versión corta) dentro de las siete mecánicas analizadas mediante modelación basada en CBCT y resonancia magnética de un sujeto sano. Estas configuraciones simétricas produjeron escasas modificaciones en los patrones generales de apertura y cierre mandibular, y los patrones de distribución del estrés en disco y cartílago condilar fueron similares a los del modelo control, sin evidencia de efectos deletéreos sobre una ATM sana, con la acción clínica concentrada en estructuras dentoalveolares.

Desde la perspectiva clínica y sintomatológica, el estudio prospectivo de Ortega et al.  (12) evaluó la aparición de síntomas temporomandibulares durante la fase inicial de uso de elásticos Clase II bilaterales de aproximadamente 200g por lado, en cuarenta pacientes sin antecedentes de trastornos temporomandibulares, mediante criterios RDC/TMD, palpación muscular, escala visual análoga (VAS) y mediciones de apertura bucal, con evaluaciones basales, a las 24 horas, una semana y un mes. Se observó un aumento significativo del dolor facial, temporal y articular durante las primeras 24 horas y la primera semana de tratamiento, interpretado como una respuesta adaptativa de los músculos masticatorios frente a la nueva carga mecánica. Los síntomas disminuyeron progresivamente hasta retornar a niveles basales al cabo de un mes, sin limitaciones en la apertura bucal ni diagnóstico de nuevos casos de trastorno temporomandibular durante el seguimiento. Este estudio no utilizó resonancia magnética ni CBCT, limitándose a parámetros clínicos y sintomatológicos.

Finalmente, la revisión sistemática de Honores-Cano et al. (13), que incluyó quince estudios publicados entre 2021 y 2026, sintetizó la evidencia sobre el impacto de los elásticos Clase II en la ATM postratamiento ortodóncico, integrando estudios clínicos, análisis por elementos finitos, evaluaciones por CBCT y resonancia magnética, y comparaciones con dispositivos de anclaje temporal (TAD) y aparatos funcionales fijos. Los autores identificaron a los elásticos Clase II como una de las mecánicas más utilizadas para la corrección de discrepancias sagitales, señalando que sus efectos biomecánicos dependen fundamentalmente de la magnitud y dirección del vector de fuerza aplicado, capaz de modificar la posición del cóndilo dentro de la fosa glenoidea y alterar la distribución de tensiones sobre las estructuras articulares. No identificaron una magnitud de fuerza universal aplicable a todos los casos, dado que la respuesta biomecánica depende de variables individuales, particularmente la morfología craneofacial y el patrón de crecimiento de cada paciente. Asimismo, señalaron que los elásticos constituyen una fuente de fuerza ortodóncica sostenida cuyo efecto biológico está influenciado por el tiempo de uso y el grado de cooperación del paciente, presentando patrones temporales de aplicación variables —a diferencia de los aparatos funcionales fijos— que pueden modular la respuesta adaptativa de la ATM. En términos terapéuticos, concluyeron que los elásticos Clase II producen predominantemente efectos dentoalveolares, siendo los cambios esqueletales y articulares considerablemente más limitados que los observados con aparatos funcionales fijos, y que pacientes hiperdivergentes, normodivergentes e hipodivergentes presentan patrones diferentes de concentración de estrés sobre el cóndilo, el disco articular y las estructuras vecinas frente a una misma mecánica elástica.

Desde el punto de vista anatómico, la evidencia disponible respecto a modificaciones estructurales reales de la ATM asociadas al uso de elásticos Clase II es limitada. Serbesis-Tsarudis y Pancherz (10) definieron los cambios efectivos de la ATM como la combinación del modelado condilar, el modelado de la fosa glenoidea y los desplazamientos posicionales del cóndilo, observando cambios articulares predominantemente verticales, sin evidencia de remodelación significativa de las estructuras articulares. Por otra parte, Gurbanov et al. (11), mediante análisis por elementos finitos apoyado en resonancia magnética, observaron que los modelos Clase II presentaban mayores niveles globales de estrés en el cóndilo y el disco articular en comparación con los modelos Clase III. En presencia de desplazamiento discal anterior, las mayores tensiones compresivas se localizaron en las regiones anterior y anterosuperior del cóndilo, mientras que los mayores esfuerzos de tracción se concentraron posteriormente cuando el disco se encontraba normoposicionado. Los autores plantearon que estas concentraciones de carga podrían tener relevancia para la remodelación articular, especialmente en presencia de alteraciones discales previas. Sin embargo, Zhang et al. (8), utilizando un modelo tridimensional construido a partir de CBCT y resonancia magnética, no observaron alteraciones relevantes en la distribución de tensiones sobre el disco articular ni sobre el cartílago condilar con elásticos Clase II convencionales o cortos, concluyendo que los efectos de estas mecánicas sobre una ATM sana permanecen dentro de límites fisiológicos y sin evidencia de remodelación ósea de la fosa glenoidea o del cóndilo.

Elásticos Clase III 

La evidencia específica sobre elásticos Clase III proviene principalmente del estudio de Gurbanov, Bas y Öz (11), quienes mediante elementos finitos identificaron que los modelos Clase III presentaron niveles de estrés inferiores a los Clase II, tanto en el cóndilo como en el disco articular. El patrón de distribución de tensiones también resultó distinto: en los modelos Clase III predominaron las tensiones de tracción en las regiones anterior y anterosuperior del cóndilo, junto con tensiones compresivas en las regiones posteriores, configuración inversa a la observada en los modelos Clase II con disco normoposicionado (donde predominó la tracción posterior y la compresión en zonas anteriores con desplazamiento discal). Estos hallazgos sugieren que la dirección del vector de fuerza propio de los elásticos Clase III —que favorece desplazamientos funcionales condilares posteriores y superiores del complejo cóndilo-fosa, a diferencia del desplazamiento anteroinferior asociado a los elásticos Clase II— determina un patrón biomecánico de carga articular cualitativamente diferente y, en términos globales, de menor magnitud.

El estudio de Zhang et al. (8) incorporó igualmente configuraciones Clase III (convencional y versión corta) dentro de las siete mecánicas analizadas mediante modelación numérica basada en CBCT y resonancia magnética. Al igual que con las configuraciones Clase II simétricas, los elásticos Clase III simétricos produjeron escasas alteraciones en los patrones de apertura y cierre mandibular y no generaron incrementos consistentes del estrés sobre el disco articular o el cartílago condilar respecto al modelo control, lo que sugiere que su efecto sobre una ATM sana se mantiene dentro de rangos fisiológicos, sin evidencia de remodelación articular adaptativa.

La revisión de Honores-Cano et al. (13) complementa estos hallazgos señalando que los elásticos Clase III han sido evaluados con mucho menor frecuencia que los Clase II en la literatura, concentrándose principalmente en estudios relacionados con tratamientos de camuflaje ortodóncico y en análisis tridimensionales de la ATM, sin que existan series clínicas longitudinales específicamente diseñadas para evaluar su impacto articular postratamiento, a diferencia del volumen de evidencia disponible para los elásticos Clase II. En conjunto, la evidencia biomecánica disponible —proveniente casi exclusivamente de modelos computacionales— sugiere que los elásticos Clase III generarían, en términos comparativos, una carga articular de menor magnitud que los Clase II, aunque con un patrón de distribución de tensiones cualitativamente distinto, sin que exista evidencia clínica longitudinal que confirme o refute estos hallazgos teóricos.

Respecto a posibles modificaciones anatómicas de la ATM asociadas a elásticos Clase III, la evidencia proviene principalmente de estudios biomecánicos. Gurbanov et al. (11) observaron que la distribución de tensiones articulares difiere de la observada en los modelos Clase II, predominando fuerzas de tracción en las regiones anterior y anterosuperior del cóndilo y fuerzas compresivas en las regiones posteriores. Aunque los niveles globales de estrés fueron menores que los observados en los modelos Clase II, los autores señalaron que la presencia de desplazamiento discal previo modifica significativamente la respuesta biomecánica articular. Por su parte, Zhang et al. (8) no identificaron alteraciones relevantes en la distribución de estrés sobre el disco articular ni sobre el cartílago condilar durante la simulación de elásticos Clase III convencionales o cortos. Los niveles de tensión observados permanecieron dentro de rangos fisiológicos y no se encontró evidencia de remodelación ósea o alteraciones anatómicas significativas de la ATM en modelos con articulaciones sanas.

Uso de elásticos unilaterales 

La evidencia respecto al uso de elásticos asimétricos o unilaterales proviene casi en su totalidad del estudio numérico de Zhang et al. (8), quienes incluyeron dos configuraciones asimétricas dentro de las siete mecánicas analizadas mediante un modelo tridimensional completo del sistema masticatorio, construido a partir de CBCT y resonancia magnética de un sujeto sano sin trastornos temporomandibulares. A diferencia de las configuraciones simétricas (Clase II, Clase III, sus versiones cortas y los elásticos verticales), que produjeron escasas modificaciones en los patrones generales de apertura y cierre mandibular, las configuraciones asimétricas generaron desviaciones laterales mandibulares hacia el lado de aplicación de la fuerza durante las fases iniciales de la apertura bucal. Este hallazgo es biomecánicamente relevante, ya que evidencia que la asimetría en la aplicación de la fuerza altera la trayectoria de apertura mandibular de manera distinta a las configuraciones bilaterales simétricas. No obstante, los autores observaron que estas desviaciones laterales fueron progresivamente compensadas por la acción de la musculatura masticatoria a medida que avanzaba el ciclo de apertura, lo que sugiere un mecanismo de adaptación neuromuscular funcional frente a la asimetría de carga.

En cuanto a la respuesta articular propiamente dicha, los patrones de distribución del estrés observados en los discos articulares y en los cartílagos condilares durante el uso de las configuraciones asimétricas fueron similares a los registrados en el modelo sin elásticos (control). En algunos escenarios se observaron incluso niveles de estrés menores que los del modelo control, aunque estos hallazgos no fueron consistentes entre ambos lados articulares —es decir, el lado de aplicación de la fuerza y el lado contralateral mostraron comportamientos biomecánicos diferentes entre sí, sin un patrón uniforme y predecible—. Esta falta de consistencia bilateral constituye un hallazgo relevante, ya que sugiere que, a diferencia de las configuraciones simétricas (donde ambas ATM están sometidas a cargas equivalentes), el uso de elásticos asimétricos genera una respuesta biomecánica diferencial entre el lado de aplicación de la fuerza y el lado contralateral, cuya significancia clínica a largo plazo no pudo ser establecida en un modelo de evaluación única y sin seguimiento longitudinal.

Los autores concluyeron, en términos generales, que los elásticos intermaxilares de fuerza media (1.25 N) —incluyendo las configuraciones asimétricas evaluadas— no parecen producir efectos deletéreos sobre una ATM sana, y que su acción clínica se concentra principalmente en estructuras dentoalveolares más que en la remodelación de la ATM. Sin embargo, es importante señalar que esta conclusión se sustenta en un modelo único correspondiente a un sujeto sano, sin alteraciones articulares internas preexistentes; el propio cuerpo de evidencia revisado en este trabajo (10,11,13) sugiere que la respuesta biomecánica de la ATM frente a cargas mecánicas —incluyendo las generadas por configuraciones asimétricas— podría ser sustancialmente distinta en presencia de desplazamiento discal previo u otras alteraciones articulares subclínicas, escenario que no fue evaluado por Zhang et al. (8) ni por ningún otro estudio incluido en esta revisión. Asimismo, ningún estudio analizó el efecto de elásticos asimétricos mantenidos durante períodos de tratamiento prolongados ni su correlato clínico en pacientes reales, por lo que la evidencia disponible sobre esta modalidad de mecánica intermaxilar permanece limitada a un único modelo computacional transversal.

En relación con las posibles repercusiones anatómicas de los elásticos asimétricos sobre la ATM, la evidencia disponible es limitada. Zhang et al. (8) evaluaron dos configuraciones asimétricas mediante análisis por elementos finitos y observaron que estas mecánicas generan desplazamientos mandibulares laterales y una distribución desigual de cargas entre ambas articulaciones temporomandibulares. Aunque se identificaron modificaciones en los vectores de fuerza y en los patrones de distribución de estrés articular, los niveles observados permanecieron dentro de rangos fisiológicos y no se evidenciaron alteraciones estructurales significativas ni cambios compatibles con remodelación ósea de la fosa glenoidea o del cóndilo. No obstante, los autores sugirieron que estas modificaciones biomecánicas podrían adquirir relevancia clínica en pacientes con alteraciones articulares preexistentes. La ausencia de estudios longitudinales con evaluación imagenológica seriada mediante CBCT o resonancia magnética impide determinar si estos cambios biomecánicos podrían traducirse en modificaciones morfológicas reales de la ATM a largo plazo.

Discusión 

La presente revisión tuvo como objetivo analizar la posible relación entre el uso de elásticos intermaxilares y su efecto en la ATM. En conjunto, la evidencia disponible sugiere que los elásticos intermaxilares son capaces de producir modificaciones biomecánicas sobre el sistema estomatognático, incluyendo cambios en la posición mandibular, alteraciones en los patrones de movimiento condilar y modificaciones en la distribución de tensiones articulares. Sin embargo, los estudios analizados no permiten establecer una relación causal directa entre el uso de elásticos y el desarrollo de TTM, principalmente debido a importantes limitaciones metodológicas presentes en la literatura actual.

Uno de los hallazgos más relevantes de esta revisión es la ausencia de estudios clínicos que hayan evaluado objetivamente el estado de la ATM mediante resonancia magnética antes y después del uso de elásticos intermaxilares. Si bien algunos trabajos analizaron síntomas clínicos, dolor muscular, limitaciones funcionales o cambios esqueletales observados mediante telerradiografías, ninguno de los estudios clínicos incluidos realizó una evaluación imagenológica seriada capaz de determinar con precisión la posición inicial del disco articular, la presencia de desplazamientos discales, cambios inflamatorios o alteraciones internas preexistentes de la articulación. Esta limitación dificulta significativamente la interpretación de los resultados, ya que impide establecer si los hallazgos observados durante o después del tratamiento corresponden efectivamente a cambios inducidos por la mecánica ortodóncica o a condiciones articulares previas que no habían sido diagnosticadas.

Este aspecto adquiere especial relevancia considerando que numerosas alteraciones internas de la ATM pueden permanecer asintomáticas durante largos períodos de tiempo. Diversos estudios han demostrado que pacientes sin dolor ni limitaciones funcionales pueden presentar desplazamientos discales con reducción, modificaciones adaptativas de los tejidos articulares o cambios inflamatorios leves detectables únicamente mediante resonancia magnética. En este contexto, la aparición de síntomas durante el tratamiento ortodóncico podría representar la manifestación clínica de una condición preexistente previamente silente más que una alteración originada directamente por el uso de elásticos. Por esta razón, la ausencia de una evaluación basal constituye una de las principales fuentes de sesgo identificadas en la literatura revisada.

Actualmente, la resonancia magnética es considerada el método de referencia para la evaluación de tejidos blandos de la ATM debido a su capacidad para analizar, por ejemplo, posición discal, derrames articulares, procesos inflamatorios y alteraciones internas de la articulación. Por el contrario, métodos como la telerradiografía lateral o incluso el CBCT presentan limitaciones importantes para la evaluación de tejidos blandos, permitiendo únicamente la valoración de estructuras óseas y cambios degenerativos avanzados. Considerando estas diferencias diagnósticas, resulta razonable plantear que futuras investigaciones destinadas a evaluar el efecto de los elásticos intermaxilares sobre la ATM deberían incorporar estudios de resonancia magnética pre y post tratamiento como parte de su diseño metodológico.

Otro hallazgo importante corresponde a que la evidencia más consistente respecto a posibles efectos articulares proviene de estudios biomecánicos computacionales y no de investigaciones clínicas longitudinales. Particularmente, el trabajo de Gurbanov et al. (11) demostró que la aplicación de fuerzas similares a las generadas por los elásticos puede incrementar el estrés sobre determinadas regiones articulares, especialmente cuando existe desplazamiento discal previo. Los mayores niveles de tensión se observaron en la región retrodiscal y en sectores específicos del cóndilo mandibular, sugiriendo que las características anatómicas iniciales de la ATM podrían influir significativamente en la respuesta biomecánica frente a estas mecánicas ortodóncicas. Sin embargo, aunque estos hallazgos aportan plausibilidad biológica a una posible asociación entre elásticos y cambios articulares, corresponden a simulaciones computacionales que aún no han sido confirmadas mediante estudios clínicos longitudinales en pacientes reales.

Un análisis crítico de la evidencia disponible respecto a los cambios anatómicos de la cavidad articular asociados al uso de elásticos intermaxilares revela una limitación metodológica fundamental que trasciende la simple ausencia de datos: ninguno de los estudios incluidos fue diseñado primariamente para responder esta pregunta. El trabajo de Zhang et al. (8), pese a emplear CBCT y resonancia magnética, lo hizo con fines de modelación computacional sobre un sujeto único y sano, lo que impide extrapolar sus resultados a poblaciones con morfologías craneofaciales variadas, patrones de crecimiento divergentes o alteraciones articulares preexistentes; además, al tratarse de una simulación numérica y no de un seguimiento clínico real, sus hallazgos —ausencia de remodelación ósea relevante de fosa glenoidea y cóndilo— reflejan un comportamiento teórico bajo condiciones controladas y no necesariamente la respuesta biológica adaptativa que ocurriría tras meses o años de carga mecánica sostenida in vivo. Por su parte, el estudio de Gurbanov et al. (11), aunque metodológicamente robusto en su análisis de tensiones mediante elementos finitos, se centró en el comportamiento del disco articular y los tejidos blandos circundantes, dejando sin explorar el correlato óseo de dichas tensiones; resulta biológicamente plausible que concentraciones de estrés sostenidas en regiones específicas del cóndilo o de la fosa —como las descritas en la región retrodiscal en presencia de desplazamiento discal previo— puedan, con el tiempo, traducirse en remodelación ósea adaptativa o degenerativa, fenómeno que solo podría documentarse mediante CBCT seriado y que el diseño de este estudio no contempló. Asimismo, la referencia de Serbesis-Tsarudis y Pancherz (10) a "modelado condilar" y "modelado de la fosa glenoidea" como componentes de los cambios efectivos de la ATM, aunque sugestiva, se sustenta en telerradiografía lateral, técnica que al ser bidimensional y dependiente de la proyección y superposición de estructuras, posee una capacidad limitada para detectar cambios sutiles en el espacio articular o en la morfología tridimensional del cóndilo y la fosa, pudiendo tanto subestimar como sobreestimar remodelaciones reales. En conjunto, esta revisión no logró identificar ningún estudio clínico longitudinal que haya utilizado CBCT pre y post tratamiento para aislar específicamente el efecto del uso de elásticos intermaxilares sobre la morfología ósea de la cavidad articular, lo que constituye un vacío de evidencia crítico: sin esta información, no es posible determinar si las modificaciones biomecánicas y de distribución de tensiones descritas en los modelos computacionales (8,11) tienen una traducción anatómica real, ni distinguir dichos cambios —de existir— de variaciones morfológicas individuales preexistentes o de procesos degenerativos articulares de etiología multifactorial no relacionados con la mecánica ortodóncica.

De manera similar, Zhang et al. (8) observaron modificaciones biomecánicas en los patrones de movimiento mandibular y en la distribución de cargas articulares durante la utilización de distintas configuraciones de elásticos intermaxilares. No obstante, los autores concluyeron que los niveles de estrés observados en una ATM sana permanecían dentro de rangos fisiológicos y que no existía evidencia de efectos deletéreos significativos sobre las estructuras articulares. Estos resultados sugieren que la respuesta frente a las fuerzas generadas por los elásticos podría depender en gran medida de la condición basal de la articulación, reforzando nuevamente la importancia de conocer el estado inicial de la ATM antes de iniciar el tratamiento.

Por otra parte, uno de los hallazgos más consistentes identificados en esta revisión fue que los efectos terapéuticos de los elásticos intermaxilares parecen concentrarse principalmente a nivel dentoalveolar. Tanto Serbesis-Tsarudis y Pancherz (10), como Zhang et al. (8) y la revisión sistemática de Honores-Cano et al. (13), coinciden en señalar que la corrección obtenida mediante estas mecánicas se relaciona fundamentalmente con movimientos dentarios y cambios dentoalveolares, mientras que los efectos ortopédicos sobre las estructuras articulares y esqueletales serían considerablemente más limitados. Esta concordancia entre estudios con metodologías diferentes constituye probablemente uno de los hallazgos más sólidos encontrados en la literatura disponible.

La comparación de resultados entre estudios también se ve dificultada por la marcada heterogeneidad existente en las características de los elásticos utilizados. Las investigaciones incluidas emplearon diferentes configuraciones biomecánicas, tipos de elásticos, magnitudes de fuerza, direcciones vectoriales, tiempos diarios de uso y períodos de tratamiento variables. Asimismo, factores como el patrón facial del paciente, la severidad de la maloclusión, el tipo de movimiento buscado y el nivel de cooperación individual pueden modificar sustancialmente la respuesta biológica obtenida. Esta falta de estandarización limita la posibilidad de establecer comparaciones directas entre estudios y dificulta la identificación de umbrales específicos de fuerza o tiempo de uso potencialmente asociados a cambios articulares.

Finalmente, debe considerarse que los trastornos temporomandibulares constituyen un grupo de patologías de etiología multifactorial, en cuya aparición intervienen factores anatómicos, biomecánicos, musculares, psicológicos y funcionales. Debido a esta complejidad, resulta metodológicamente difícil atribuir la aparición de dolor, ruidos articulares o limitaciones funcionales exclusivamente al uso de elásticos intermaxilares. La coexistencia de factores confundentes y la ausencia de evaluaciones diagnósticas integrales previas al tratamiento representan limitaciones importantes que deben ser consideradas al interpretar los hallazgos disponibles.

En consecuencia, la evidencia actual sugiere que los elásticos intermaxilares pueden generar modificaciones biomecánicas detectables sobre la ATM; sin embargo, continúa siendo insuficiente para determinar si estas alteraciones se traducen en cambios clínicamente significativos o en el desarrollo de trastornos temporomandibulares. Estudios prospectivos que incorporen evaluación clínica e imagenológica mediante resonancia magnética antes y después del tratamiento serán necesarios para esclarecer de manera más precisa la verdadera influencia de estas mecánicas sobre la articulación temporomandibular.

Resulta llamativo que, pese al uso extensivo de los elásticos intermaxilares en la práctica ortodóncica contemporánea y a su amplia utilización tanto en tratamientos con aparatología fija como con alineadores transparentes, exista una escasez considerable de investigaciones específicamente diseñadas para evaluar su impacto sobre la articulación temporomandibular. La mayoría de los estudios disponibles se ha centrado en los efectos dentoalveolares y esqueletales de estas mecánicas, mientras que la evaluación de las estructuras articulares ha recibido una atención limitada. Más aún, ninguno de los estudios clínicos incluidos en esta revisión incorporó protocolos estandarizados de evaluación imagenológica mediante resonancia magnética antes y después del tratamiento, lo que impide determinar con certeza si los cambios observados corresponden a modificaciones inducidas por los elásticos o a alteraciones articulares preexistentes. Esta limitación adquiere especial relevancia considerando que diversas patologías internas de la ATM, como los desplazamientos discales con reducción o determinados cambios inflamatorios tempranos, pueden permanecer asintomáticos durante largos períodos y no ser detectados mediante examen clínico convencional. En consecuencia, la ausencia de una caracterización basal adecuada dificulta establecer relaciones causales entre la mecánica ortodóncica y la aparición de signos o síntomas temporomandibulares. Por ello, futuras investigaciones deberían incorporar protocolos diagnósticos estandarizados que incluyan resonancia magnética para la evaluación de tejidos blandos y, cuando corresponda, CBCT para el análisis de estructuras óseas, además de una adecuada caracterización de los pacientes mediante la descripción detallada del patrón esqueletal, el estado articular basal y la presencia de alteraciones internas preexistentes de la ATM. Del mismo modo, resulta fundamental estandarizar y reportar con precisión las características de los elásticos utilizados, incluyendo tipo, longitud, magnitud de fuerza, configuración biomecánica, horas de uso diario, duración total del tratamiento y nivel de cooperación del paciente. La incorporación de estos parámetros permitiría mejorar la comparabilidad entre estudios y contribuiría a determinar con mayor precisión el posible impacto de los elásticos intermaxilares sobre la articulación temporomandibular.

Conclusión 

A pesar de que los elásticos intermaxilares constituyen una de las mecánicas auxiliares más utilizadas en ortodoncia para la corrección de discrepancias sagitales, verticales y transversales, la evidencia disponible respecto a su efecto sobre la articulación temporomandibular continúa siendo limitada y heterogénea. Los estudios analizados sugieren que estas mecánicas pueden generar modificaciones biomecánicas en la posición mandibular y en la distribución de cargas articulares; sin embargo, existe escasa evidencia clínica capaz de determinar objetivamente si dichos cambios se traducen en remodelaciones articulares significativas o en el desarrollo de trastornos temporomandibulares. La ausencia de evaluaciones imagenológicas basales y posteriores al tratamiento, particularmente mediante resonancia magnética, constituye una de las principales limitaciones de la literatura actual e impide diferenciar con certeza los posibles efectos de los elásticos de condiciones articulares preexistentes no diagnosticadas. En consecuencia, se requieren estudios clínicos prospectivos con metodologías estandarizadas y evaluación imagenológica seriada para esclarecer el verdadero impacto de los elásticos intermaxilares sobre la ATM y establecer recomendaciones basadas en evidencia para su utilización clínica.

Bibliografía

  1. Leeuw R de., Klasser GD. Orofacial pain: guidelines for assessment, diagnosis, and management [Internet]. 5th Edition. Leeuw R de., Klasser GD, editors. 5th Edition. United States: Quintessence Publishing; 2013 [cited 2026 Jun 12]. 1–301 p. Available from: https://catalog.nlm.nih.gov/discovery/fulldisplay/alma9916031463406676/01NLM_INST:01NLM_INST
  2. Jeffrey P. Okeson. Management of temporomandibular disorders and occlusion. 8° Edition. St. Louis, Missouri: Elsevier; 2019. 1–497 p.
  3. Al-Saleh MAQ, Alsufyani NA, Saltaji H, Jaremko JL, Major PW. MRI and CBCT image registration of temporomandibular joint: a systematic review. J Otolaryngol Head Neck Surg. 2016;45(1). doi:10.1186/S40463-016-0144-4 PubMed PMID: 27164975.
  4. Farret MM. Orthodontic biomechanics with intermaxillary elastics. Dental Press J Orthod. 2023;28(3). doi:10.1590/2177-6709.28.3.E23SPE3 PubMed PMID: 37493850.
  5. Hassan AG, Elshial M, Hassan B, Ahmed MI, Sabry ENH. Orthodontic Elastics: A Narrative Review of Biomechanics, Biological Responses, and Evidence-Based Clinical Guidelines for Everyday Practice. Cureus. 2026 Jan 7;18(1):e100972. doi:10.7759/CUREUS.100972 PubMed PMID: 41658803.
  6. Proffit WR., Fields HW., Larson BE., Sarver DM. Contemporary orthodontics. 6° Edition. Elsevier; 2019. 1–729 p.
  7. Bishara SE. Textbook of orthodontics. Philadelphia: Saunders; 2001. 1–592 p.
  8. Zhang Y, Keilig L, Dörsam I, Bourauel C. Numerical investigation of the biomechanical effects of orthodontic intermaxillary elastics on the temporomandibular joint. J Mech Behav Biomed Mater. 2023 May 1;141. doi:10.1016/j.jmbbm.2023.105764 PubMed PMID: 36965216.
  9. Matthaios S, Tsolakis AI, Haidich AB, Galanis I, Tsolakis IA. Dental and Skeletal Effects of Herbst Appliance, Forsus Fatigue Resistance Device, and Class II Elastics-A Systematic Review and Meta-Analysis. J Clin Med. 2022 Dec 1;11(23). doi:10.3390/JCM11236995 PubMed PMID: 36498570.
  10. Serbesis-Tsarudis C, Pancherz H. “Effective” TMJ and chin position changes in Class II treatment. Angle Orthod. 2008;78(5):813–8. doi:10.2319/082707-391.1 PubMed PMID: 18298212.
  11. Gurbanov V, Bas B, Öz AA. Evaluation of Stresses on Temporomandibular Joint in the Use of Class II and III Orthodontic Elastics: A Three-Dimensional Finite Element Study. Journal of Oral and Maxillofacial Surgery. 2020 May 1;78(5):705–16. doi:10.1016/j.joms.2019.11.022 PubMed PMID: 31877300.
  12. Ortega A, Pozza D, Rodrigues L, Guimarães A. Relationship Between Orthodontics and Temporomandibular Disorders: A Prospective Study. J Oral Facial Pain Headache. 2016 May;30(2):134–8. doi:10.11607/OFPH.1574 PubMed PMID: 27128477.
  13. Honores-Cano ER, Zapata-Hidalgo CD, Salazar-Valdez PA. Impacto de elásticos intermaxilares Clase II en la articulación temporomandibular postratamiento ortodóntico: Revisión bibliográfica. Cuaderno de odontología Revista científica. 2026 Jan 28;4(1):44–53. doi:10.62574/4FC7F836
0%

Artículo anterior

Maloclusión Clase II división 1: actualización basada en evidencia del diagnóstico y tratamiento ortodóncico. Revisión narrativa de la literatura

Siguiente artículo

Eficacia de diferentes métodos de limpieza y/o desinfección en la reducción de la carga microbiana en alineadores plásticos de pacientes de ortodoncia

Indexación y presencia académica — Revista Latinoamericana de Ortodoncia y Odontopediatría

Bases de Datos

Declaraciones, herramientas electrónicas y redes sociales